FIRMAS Marisol Ayala

Nardy. Por Marisol Ayala

Cuando la sociedad te conoce por un diminutivo, incluso sin apellidos, es que la popularidad ha tocado a tu puerta y para bien o para mal estás en un escalón superior y lo que hagas o digas tendrá la repercusión que tiene, es decir, mucha. Eres de la casa. Es lo que ha pasado con María Bernarda “Nardy” Barrios, presidenta y fundadora de Compromiso por Gran Canaria y concejal del mismo en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria que anunció por sorpresa que deja la política tras veinte años de actividad, primero en el PP y por último en su propio edificio, Compromiso. A Nardy la llamada de la política no le llegó de repente. De hecho, en su juventud, militó en la UGT hasta que se sintió atraída años después, una vez finalizados sus estudios de Derecho, por una actividad política de más enjundia y compromiso pero no nos engañemos, con desigual suerte. Mil cosas se le pueden cuestionar a Nardy, muchas, muchas, pero nunca su capacidad de trabajo; otra cosa es que ese trabajo no haya sido eficaz desde la óptica política. Conozco a Nardy antes incluso de que entrara en la vorágine de la vida política; la vi llegar –la recuerdo ilusionada la primera vez que como miembro en una lista electoral acudió a la redacción de La Provincia a presentarse oficialmente- y ahora la veo decir adiós yo diría que decepcionada, intuyo que cansada y consciente de que el partido que parió no cuenta con el seguimiento esperado de los votantes.

Nardy Barrios

Desconozco los íntimos motivos que llevan a Nardy a dar el paso de retirarse pero leyendo y escuchando hoy algunos comentarios en todos se le reprocha su incapacidad para formar equipo y el error de hacer de CGC un partido presidencialista del que han ido cayendo por la borda algunos de los que creyeron en su proyecto. Pero así es la política, amiga. Tengo para mí que a Nardy le ha podido más el corazón que la cabeza, su pasión en cada uno de los pasos que ha dado le ha impedido transitar un camino menos tortuoso, con entradas y salidas de quienes tocaron en su puerta y acabaron abandonándo Compromiso. Por razones que ambas sabemos a Nardy le tengo cariño como les tengo a sus hijos Cosqui y Rafa. Nos une esas cosas domésticas de compartir preocupaciones de los chicos cuando eran niños y aunque hayamos discrepado políticamente en varias ocasiones, lo que nos alejó mucho, en el día de su adiós digo que Nardy Barrios pasará a la historia de la política cercana, de la que pasa por ahí fuera. No lo duden. ¿Trabajadora?, mucho.

¿Alguien ha olvidado a Nardy pateándose barrio a barrio (más Barrios…) para dar a conocer en un programa de tv local la situación de sus calles, sus carencias, sus problemas? ¿Don Francisco?, tal vez. La política es una máquina de hacer enemigos –no hay más que leer las trifulcas que anidan en el seno de los partidos- y Nardy no es una excepción. Está muy bien lo que argumentó ayer (mañana ha convocado rueda de prensa para explicar su adiós), “la necesidad de renovación que debe llegar a todos los partidos”, lástima que a Nardy se le haya hecho tarde,

Termino diciendo que Nardy, hábil para “vender” una noticia exclusiva a seis periodistas a la vez, ha sabido estar cerca de la prensa entre los que tiene buenos amigos. Un ejemplo: Su dedicación a la política la llevó a vivir los carnavales de Las Palmas de Gran Canaria con tanta pasión que lo fácil era verla en el Parque de Santa Catalina cuando las luces estaban a punto de apagarse como una plumilla más, en medio de redactores, para celebrar con ellos una buena gala, una buena participación. Lo dicho, toda pasión, toda ambición.

¡Qué difícil es marcharse pero qué necesario en muchas ocasiones, Nardy!.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario