FIRMAS Marisol Ayala

El padre de una de las víctimas del helicóptero critica duramente la ausencia del Príncipe que “muy ocupado” no acudió al funeral por los cuatro fallecidos. Por Marisol Ayala

Sebastían Ruiz, padre del Teniente del E.A. SEBASTIÁN RUIZ GALVÁN muerto en acto de servicio.

Alteza:

En primer lugar, permítame felicitarle por la celebración de las Bodas de Plata de su Promoción del Ejército del Aire -que acabo de ver en las noticias- en la Academia General del Aire de San Javier, acompañado de su esposa Doña Leticia Ortiz, y de sus dos hijas, las infantas Doña Leonor y Doña Sofía. Pero también, permítame decirle que cuando llegue el próximo Día del Padre, yo no tendré nada que celebrar, porque el pasado día 19 de marzo de 2.014, mi hijo, el Teniente del Ejército del Aire D. Sebastián Ruiz Galván, junto con sus compañeros el Sargento Don Carlos Caramanzana Álvarez, la Teniente Doña Carmen Gracia Ortega Cortés y el Capitán Don Daniel Pena Valiño, perdieron la vida cuando se precipitó al Mar el helicóptero Súper Puma HD21 del 802 Escuadrón del SAR de Canarias, mientras realizaban maniobras en acto de servicio, para cumplir su única misión que era la de SALVAR VIDAS.

Elena con su hijo fallecido, Sebastián Ruíz.

Elena con su hijo fallecido, Sebastián Ruíz.

Permítame decirle que pasaron 40 días hasta que por fin se pudo celebrar su funeral el pasado domingo día 27 de abril, y 44 días hasta el día de hoy, en los cuales su Alteza debe haber estado bastante ocupado preparando los actos de sus Bodas de Plata porque, no sólo no acudió al Funeral Militar de Estado que tuvo lugar el pasado domingo en la Base Aérea de Gando, sino que ni siquiera sacó tiempo para indicarle a alguien de su gabinete. De ese Gabinete que pagamos todos los españoles con nuestros impuestos, para ni siquiera hacer una llamada o mandar un simple telegrama de condolencias.

Permítame su Alteza –y si no me lo permite yo me tomo la licencia- para decirle que entre mi hijo y Vd. Hay algunas coincidencias, pero también algunas diferencias.

Para empezar, permítame decirle que aparte de la diferencia de la cuna donde cada uno nació, tanto su Alteza como mi hijo, han sido dos niños rubios, guapos y encantadores desde pequeños. Si me apura, mi hijo era más guapo que Vd.

Además, los dos llegaron a ser Piloto de Helicópteros, su Alteza porque tuvo todos los medios a su alcance, mi hijo porque yo se los proporcioné con mi trabajo y él con su esfuerzo lo consiguió, de lo cual me siento muy orgulloso.
No obstante, permítame decirle que como Piloto de Helicópteros, si había una gran diferencia. Su alteza solamente ha volado por placer, mi hijo además de disfrutar de su sueño, lo hacía jugándose la vida para salvar la de otros.

También hay otra gran diferencia, mientras todo el mundo se ha preocupado porque los aviones en los que su Alteza se desplaza han tenido alguna avería, y hay que renovar la flota, mi hijo y sus compañeros volaban en el Súper Puma, un aparato de hace casi 40 años, cuyas condiciones de seguridad en vuelo no eran las adecuadas para las misiones que tienen que realizar, y dieron su vida por España.

Finalmente, permítame decirle que existe una gran diferencia, y es que mi hijo era mucho mejor persona que Vd. porque para él sus compañeros hubieran estado antes que las celebraciones.

Lo lamento muchísimo, pero permítame su Alteza que le diga que hasta hoy le he tenido un gran aprecio y respeto, pero para quien pretende ser el primero de todos los españoles, el honor, la nobleza, la cortesía, el buen trato, la verdad y la lealtad con sus propios compañeros, han brillado por su ausencia.

Sinceramente

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