FIRMAS Salvador García

A Europa sin vallas. Por Salvador García Llanos

¿Cómo será una campaña sin vallas publicitarias? Pues con la decisión del PSOE de no utilizarlas en los comicios europeos del próximo 25 de mayo, lo vamos a experimentar. Razones de austeridad y de contención de gasto, argumentan. Dicen preferir los socialistas una campaña más cercana a la gente, con mucha presencia en calles y plazas, con charlas y debates. Explicar propuestas y escuchar opiniones y criterios de la ciudadanía. Todo eso, sin vallas.

Hombre, no es que las vallas fueran un factor determinante pero servían, fundamentalmente, para unas cuantas cosas: una, para animar el ambiente, para recordar a transeúntes y conductores que “estamos en campaña”, para familiarizarse con el rostro o el perfil del candidato y para memorizar el eslógan o lema con el que concurre la opción política a esa convocatoria electoral. Luego está la parte económico-financiera: las agencias publicitarias ingresaban un buen pico, siempre en función del número de soportes, y negociaban con los responsables de cada organización política precios y alternativas. Y hasta la selección de las ubicaciones, por aquello de las mejores vistas. Algunas disputas hubo en el pasado con este instrumento de campaña.

Pero el PSOE quiere ahora ‘mover Europa’ sin vallas. El ahorro es determinante y también una fórmula experimental. Prefiere otras vías para dar a conocer sus propuestas, para movilizar y para mostrar su cercanía. A ver si lo consigue en medio de una indiferencia política muy extendida. Cierto que dispone de una ventaja, si se quiere intangible: salió antes que los demás y dispone de un discurso muy homogéneo, el mismo que habla la socialdemocracia europea.

En efecto, vencer la indiferencia, motivar a la gente para que interprete bien la importancia de unos comicios europeos es la gran meta de los socialistas españoles. Luego vienen el crecimiento, la creación de empleo y la defensa de los derechos sociales y las libertades públicas. Otra cosa es que tales planteamientos, que deberían ser considerados globalmente europeos, se vean desnaturalizados por la interpretación de unas cuantas claves en coordenadas de política nacional. Aunque eso es, francamente, muy difícil de evitar.

Pero para explicar el modo y los cauces de todo eso, ya saben, sin vallas.

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