FIRMAS

PERIODISMO RETROSPECTIVO. Canarias y Cuba. Por Miguel Leal Cruz

V.- LA PALMA, ARGUAL Y TAZACORTE, Y A CUBA

Nos dice la profesora Ana Viña Brito en la ponencia expuesta en Motril que “los señores de ingenio se situaban en lo más alto del sistema, eran una minoría que podía beneficiarse no sólo de la molienda sino de ingresos de los cánones que por molienda abonaban los cosecheros sin ingenio…”. Entre los propietarios de los referidos ingenios palmeros cabe destacar en principio a Juan Fernández de Lugo Señorino poseedor de varias tierras por donación del Adelantado. Pronto se deshizo del conjunto patrimonial de ambas Haciendas, y otras propiedades, que vendió a Jácome Dinarte en noviembre de 1508, y éste poco después a la compañía alemana de los Welzer, previa anuencia de la Corona hispana.

Dice la Dra. Viña Brito “que esta propiedad de los Welzer sobre las heredades e ingenios de Argual y Tazacorte fue efímera pues, el mismo año de la confirmación por la reina Juana de Castilla, fueron traspasados a Jácome Grunenberg, castellanizado Monteverde, diciembre de 1513 en sociedad con otro mercader, Johan Biess”. Y añade: De esta transacción se conocen datos documentales que señalan la compra de un molino de azúcar con sus ingenios, así como una hacienda, agua y tierras en Tazacorte y en los Llanos de San Miguel, junto a la parroquia del mismo nombre, estipulándose la forma de pago y la solicitud de licencia de los RRCC.

Cuando Jácome de Monteverde llegó a La Palma para ponerse al frente de dicho ingenio y hacienda de Tazacorte, la fábrica se encontraba arruinada y con algunas paredes caídas. Como quiera que la misma pertenecía al patronato de su familia, el citado propietario cumplió la promesa dada  de hacerse cargo de la restauración de ermitas y santuarios y se ocupó de reedificar a su costa tanto la primitiva iglesia de San Miguel como la de Las Angustias en el barranco que lleva su nombre (en cuyas riberas se trasplantaron los primeros esquejes de caña, curiosamente donde hoy se encuentra la barriada de El Puerto de Tazacorte, o aledaños), y también se ocupó de su ornato con tablas flamencas por la relación existente entre Países Bajos, Madeira y Canarias.

Jácome de Monteverde fue el último dueño unipersonal de los ingenios y haciendas hasta el año 1557 en que sus cinco hijos y herederos efectuaron la partición de los bienes integrantes del patrimonio ante el escribano público de Santa Cruz de La Palma, Don Domingo Pérez, el 27 de noviembre del referido año.

Los citados ingenios reportaban cuantiosos beneficios en los sucesivos propietarios como lo demuestra la estimación del Cabildo de la Isla para el año 1639, que señala “…todo el resto de la Isla tiene menos valor que la mitad de los ingenios de Argual y Tazacorte”. Se conocen las actividades que desarrollaban los ingenios a través de un caso que recoge Viña Brito: …un molino de azúcar y de grano, un ingenio, una casa de purgar, estanco de remieles y todas las cosas de la casa, la “fabricatura” de hierro y cobre, todos los campos plantados y no plantados con azúcar, vino y gana, una casa nueva, las abejas y labranza con sus jurisdicciones, todos los hombres negros de cualquier sexo, caballos, asnos, mulas, vacas, toros, becerros, ovejas, puercos, yeguas…, brevajes, vestidos, sillas, albardas, frenos, hierros y herramientas, los instrumentos de herrería y cobrería . (Textual)

También es destacable la importancia de las tierras para abastecimiento del personal variopinto del ingenio (sobre todo de hombres negros) dedicados a cereal, vino y grana y por supuesto la importancia del agua, sobreabundante en los de Tazacorte y Argual por el río permanente de Las Angustias, previa la construcción de acequias de madera que llevaban el agua hasta los ingenios, con gastos de más de 15000 ducados para este concepto en 1518. Datos obtenidos por descripciones de Gaspar de Fructuoso  y de los propios escribanos de Jácome de Monteverde.

Otros ingenios en la Isla de la Palma, Barranco del río en Santa Cruz, o en los Sauces, amén de otros  en Gran Canaria (Ingenio) de menor importancia en estos momentos (pero no en el siglo precedente mucho mayor en número) y en Tenerife (Adeje), entre otros lugares; Sin embargo, es cierto que este producto encontró en Cuba terrenos mejores y más apropiados terrenos para un alto rendimiento con respecto a Canarias paulatinamente sustituidos por la vid y otros que ofrecían mayor adaptación y rendimiento final. En Cuba la casi totalidad de las lluvias tienen lugar a lo largo de los meses más calurosos del año, de mayo a octubre, y la temporada más fresca es asimismo la más fresca, siendo la variedad llamada “criolla” la primera que se plantó en la isla antillana, originaria de los esquejes traídos por Colón y otros desde Canarias ya que cultivadores de prestigio como los Van De Valle, y otros grandes empresarios canarios, se trasladaron a Cuba, con la técnica usada en sus ingenios, ya apuntada. Precisamente en la comarca del actual municipio de Ingenio en las Palmas de Gran Canaria, al igual que hicieron otros grandes cultivadores palmeros, queda evidencia de su ruina y traslado. Esta variedad inicial permaneció hasta 1780 en que fue sustituida por la otra más rentable conocida como “Otahiti” hasta principios del siglo XIX, que es cuando se introduce otra variedad de menor dureza, “cristalina”, que produce menor efecto destructivo en los rodillos de las maquinarias de muela, según recoge Jean Lamore, Cuba, 1971, Universidad de Burdeos, buen conocedor de la isla antillana.

Aspectos parciales de libro Canarias Cuba. Perspectivas.

 

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  • No obstante, el cultivo de la caña de azúcar en en Valle de Aridane-Costa de Tazacorte, La Palma, tuvo fuerte repunte con ayudas oficiales durante la década 50 a 60 del pasado siglo, para decaer posteriormente a pesar de serios intentos de retomar la actividad desde el Cabildo de la Isla, hace unos 10 años aproximadamente.