FIRMAS

El bar de Pepe. El Crucero. Por Joaquín Hernández

Pepe ha tenido que tirar de su “spaninglis” para atender a la media docena de turistas que al olor de la tortilla de papas recién hecha, decidieron probar la exquisitez del Bar de Pepe.

Pepe hizo su enseñanza de hostelería trabajando de pinche en un chiringuito de la Carihuela en Torremolinos. A sus 12 años sabía más de pelar papas y preparar ensaladas que de Cervantes y las jodidas matemáticas, en esa época empezó a tratar a los ingleses que se acercaban a la Costa del Sol y como él mismo dice “no tenía ni pizca de vergüenza” empezó con el “berigüel” y el “zanquiu” y con voluntad y más cara que espalda hoy presume de “hablar” la lengua de Shakespeare. La mili le “tocó” en Tenerife y pensó que era buena idea seguir con  la profesión en una de las islas Canarias, donde se encontró con Ainara y aquí se quedo “para siempre”.

Santa Cruz de Tenerife no es receptora de turismo, los turistas prefieren el sur o el norte de la isla. Playas, sol y cachondeo “tipical spanish” es lo que vienen buscando a España, sea Canarias o la Costa de Levante el perfil del visitante es el mismo. A la capital de la isla acuden cuatro cruceros que reparten sus cruceristas en varias Guaguas que se dedican a enseñarles las bellezas de la isla, que son muchísimas, en menos de 24 horas. La visita obligada y que nadie quiere perder es al Parque Nacional del Teide, de forma que excepto los 4 despistados que se quedan en la capital a dar un paseo por sus calles pocos son los que se dejan los euros, libras o dólares en la ciudad tinerfeña. Pepe está contento con recibir un dinerillo extra gracias a los cruceros.

El Turismo en Canarias funciona bien, muy bien. Los datos que se manejan es de plena ocupación en lo que resta del año, con un aumento del 8% en relación a la  pasada temporada, los hoteleros se frotan las manos y dicen que “estos años son los de mayores beneficios para el sector”.

La cuestión es la siguiente: En Canarias seguimos, al igual que Andalucía y Extremadura, con la tasa más alta de desempleo del Estado, cerca del 35%  de canarios están en el paro, unas 360.000 personas carecen de un empleo que les permita vivir, ya no digo dignamente digo solo vivir. 800.000 personas bajo el nivel de la pobreza y 400.000 en pobreza severa o gran pobreza, los desahucios continúan y los comedores sociales y bancos de alimentos están saturados de peticiones de comida y alimentos.

Llegado a éste punto habría que preguntarse ¿Cómo es posible que a mayor afluencia turística, los hoteles y apartamentos al 100% de su capacidad, no se cree empleo? ¿Hemos bajado la calidad en la atención a nuestros visitantes o bien la mantenemos a costa de una mayor dedicación, a más horas de trabajo de los trabajadores sin compensación económica?

No es nuevo que al pairo de la crisis y las reformas laborales muchos empresarios hacen su “agosto” particular a costa de un mayor rendimiento de sus trabajadores, que bajo la amenaza del despido ven como disminuyen sus salarios y aumenta su productividad eliminando la posibilidad de nuevos contratos de personal. Es decir, el trabajo que hace unos años se repartía entre tres o más trabajadores ahora lo hace un trabajador empleando más horas de trabajo. Y esto es lo que hay, hasta tanto que el Gobierno de Canarias, éste especie de gigante mediocre  que es capaz de comerse el 60% de los ingresos que generamos los canarios, tome cartas en el asunto y acabe con los abusos, el salario del miedo y la esclavitud que viven los trabajadores de la “primera industria de Canarias”.

Contratos fantasmas de ver y no ver, por horas, incluso por minutos se pueden dar en el sur y norte de la isla, donde no se destruye empleo, se destruye la dignidad del trabajador. La paradoja de estos sinvergüenzas de cuello blanco y finos modales es la cara dura que tienen cuando piden subvenciones a fondo perdido para “renovar la planta hotelera, obsoleta por el paso del tiempo”, y lo dicen tan “panchos” sin ningún pudor ni rubor, tal cual como si los beneficios obtenidos lo hubieran donado a las Hermanitas de la Caridad. Los nuevos traficantes de esclavos están en marcha y el Gobierno de Rajoy y sus reformas laborales se lo ha puesto a huevos.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario