FIRMAS Salvador García

Realidades contrapuestas. Por Salvador García Llanos

La última entrega del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) vuelve a poner de relieve una radiografía del estado de opinión del país muy distinta de la que plasma el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en sus apreciaciones y en sus mensajes. Los esfuerzos del ejecutivo para transmitir la idea de que ya ha pasado lo peor, que se está “en la buena dirección” y que de ahí en adelante solo cabe ir mejorando chocan con esa otra realidad visible en estudios demoscópicos: la ciudadanía sigue incrédula, no palpa mejoría y se ha cansado ya de contradicciones y abusos, muchos de los cuales, por cierto, siguen desarrollándose en clamorosa impunidad.

Una de las conclusiones de la encuesta del CIS es que en marzo aumentó la preocupación por el paro, que se mantiene como principal problema del país, según indica el 82% de los encuestados (un punto más que en febrero). “Quien no tiene trabajo puede hoy tener ya la esperanza de conseguirlo”, dijo el presidente Rajoy ante los suyos el pasado fin de semana. Seguro que le hubiera gustado que el dato del CIS, apenas veinticuatro hora después, hubiera sido otro muy distinto. La esperanza se mantiene, claro que sí, pero ya ven cómo la percepción de la población va por otros derroteros.

Entonces, es como si estuviéramos ante dos realidades contrapuestas. Porque algo similar ocurre con la situación económica del país. Mientras Rajoy dice que “nadie duda de la recuperación”, los ciudadanos encuestados, hasta un 85%, señalan que tal situación es mala o muy mala. Con los resultados en la mano, es llamativo que solo un 9% crea que la economía esté mejor que hace un año, frente al 89% que opina que es igual o peor.

Con tales porcentajes, la certeza del presidente, tan categórica con el nadie por delante, es bastante relativa. Es la prueba clara de las dos realidades apuntadas: la España que el Gobierno desearía, máxime a estas alturas de la legislatura, y la España que aún se debate entre penurias y tribulaciones, la misma que no ve luz en el túnel y que revela, con sus respuestas, un escepticismo notable.

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