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El muelle del Puerto de la Cruz: una reivindicación histórica. Por Javier Estévez

El muelle del Puerto de la Cruz ha estado ligado a historia del municipio costero del norte de Tenerife desde prácticamente sus inicios, pues ya en el año 1506, el Cabildo lagunero se había propuesto la construcción de un muelle con la finalidad de posibilitar el establecimiento y exportación de las mercancías de aquellos mercaderes que llegasen hasta la ciudad. Durante el siglo XVII, se apostó por la posibilidad de ampliar el muelle para permitir el anclaje de barcos de mayor tonelaje. Por su parte, el siglo XVIII vino a marcar una decadencia del muelle frente a épocas anteriores, influyendo enormemente en tal hecho el puerto de Santa Cruz de Tenerife, que pasaría a desarrollar el comercio internacional, mermando, por ende, las competencias que había estado desarrollando el Puerto de la Cruz.  Con la llegada de Alfonso XIII a la isla de Tenerife en 1906 y la visita del monarca a la ciudad, muchos fueron los que pensaron en que con la llegada del mismo, tal vez, la centenaria reivindicación para la construcción de un muelle podría desarrollarse de una vez por todas, debido al interés que Alfonso XIII había puesto en torno a la idea de construir un muelle acorde a las necesidades que la ciudad demandaba. Lo cierto es que no se avanzó en el proyecto y solamente se desarrollaron algunas actuaciones de ampliación en el muelle durante el pasado siglo XX. Toda una serie de tímidas reformas que no obedecen a lo que se ha venido reclamando –y se reclama- frente a lo que otros lugares han podido disfrutar.

Fuente:FEDAC El embarcadero del muelle del Puerto de la Cruz.
Fotógrafo: Joaquín González Espinosa. Década de los años veinte del pasado siglo.

El estado actual del muelle sólo permite la entrada y salida de pequeñas embarcaciones. Una imagen vergonzosa en un núcleo turístico donde la estética de la ciudad debería de ser muy cuidada y mimada con el fin de mostrar la mejor imagen ante los turistas que se aproximan hasta un núcleo turístico por excelencia como el Puerto de la Cruz, para disfrutar de sus vacaciones a lo largo del año. Un muelle que podría dar vida a una ciudad que cuenta con una infraestructura hotelera adecuada para poder hacer frente a la llegada de cruceristas en busca de un destino consolidado.

Fuente: “Efemérides”. Blog de Bruno Juan Álvarez Abreu.

Desde hace varios siglos, se mantiene una deuda histórica con el Puerto de la Cruz que aún no ha sido saldada. La construcción de un muelle digno para la ciudad no puede ni debe esperar. Múltiples punto de la geografía isleña con menor impacto económico y con una trayectoria histórica que en nada se parece a la del Puerto de la Cruz, tienen al menos un muelle en condiciones conforme a lo que los tiempos actuales demandan. Reivindicación histórica y necesidad se funden en una demanda única, la contrucción de un puerto deportivo y un parque marítimo que permita impulsar la ciudad, una actuación de la que podrían beneficiarse otros municipios del norte de la isla.

Hoy, como ayer, continúa la petición para la construcción de un muelle, una petición que puede y debe ser realizada, y saldar con ello la deuda histórica contraída con la ciudad turística del Puerto de la Cruz.

 

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