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La huella del canario en Venezuela (y VII). Por Javier Lima Estévez

Otro de los intercambios culturales generados entre los canarios y venezolanos se puede observar en la gastronomía, donde la influencia de Venezuela en Canarias se hace patente por ejemplo a través de las arepas, un alimento muy común entre los venezolanos y que forma parte básica de la alimentación en aquel país, al constituir un producto económico y nutritivo. En Canarias la arepa no ha sido un producto que haya formado parte de la tradición gastronómica, pero sí lo ha sido el gofio, el cual es considerado como una parte fundamental de la gastronomía, siendo un producto que también salió hacia Venezuela con los emigrantes isleños, extendiéndose toda una serie de establecimientos dedicados a su fabricación a lo largo del país regentados por canarios, donde podemos encontrar empresas como Gofio La Lucha, siendo uno de los lugares de mayor venta y distribución del producto en el país.

Una particularidad de Venezuela es que el gofio allí es elaborado «con harina de maíz y no de trigo. Y así el gofio de maíz es denominado entre nosotros con la unidad fororo, respondiendo no sólo a esta aceptación, sino también a la que designa el dulce preparado con esta harina y con papelón».[1] Es importante matizar que gofio en Venezuela también se le denomina al gofio cumanés, que no guarda relación con el canario.

La arepa, desde hace algunos años se ha convertido en un elemento habitual de la alimentación para muchos canarios a partir del retorno protagonizado por los mismos desde los años sesenta del siglo XX. Un producto junto al cual han llegado toda una serie de vocablos como la guasacaca (salsa que se le añade a las arepas), budare (plancha donde se tuesta la harina de maíz), o los propios rellenos como la carne mechada, reina pepeada, u otra clase de condimentos que forman parte de la tradición criolla y que han sido acogidos con aceptación entre los canarios. A todo ello hemos de añadir que se han creado incluso establecimientos denominados “areperas” por parte de aquellos canarios retornados de Venezuela durante los últimos años, establecimientos en los cuales no solamente se pueden adquirir arepas sino toda una gama de elementos propios de la gastronomía venezolana. En algunos casos también llama la atención el observar cómo se han generado en Tenerife establecimientos que no sirven tal producto de forma permanente, sino que le dedican a ello unos días especiales durante la semana, aunque en Venezuela es propio servir arepas en establecimientos fijos a lo largo de la semana como parte común de la dieta diaria del venezolano. Santa Cruz de Tenerife, Puerto de la Cruz, La Laguna, Buenavista, Icod de los Vinos, etc., constituyen ejemplos de lugares donde se han venido estableciendo puntos de venta de las arepas, a diferencia de Venezuela, donde su consumo está más extendido y «forma parte de la dieta cotidiana de la clase media»[2].     

También se pueden observar otros productos propios de la gastronomía venezolana (pabellón criollo, yuca, hallacas, chicha de arroz, etc.) que se han extendido en la gastronomía de las Islas, siendo conocidos tras el retorno de los isleños, a partir de los cuales se han venido difundiendo toda una serie de alimentos que también -por lo general- se pueden degustar en las areperas.  

La hallaca en Venezuela constituye un plato cuyo origen se remonta a los primeros momentos de la colonia, representando tal producto un símbolo de la Navidad en Venezuela, llegando hasta Canarias la influencia de este plato y no siendo difícil encontrarlo actualmente como un producto congelado, lejos del “ritual” que se genera en Venezuela en cuanto a la confección de la hallaca. Junto a ese plato típico de las navidades venezolanas, nos podemos encontrar también otros como el pernil de cochino horneado, la ensalada de gallina, el pan de jamón, el dulce de lechosa y el ponche de crema, productos todos estos, que de una u otra forma representan la gastronomía propia de Venezuela durante las Navidades y que han encontrado con una mayor o menor difusión un espacio en Canarias[3].

En cuanto a los postres, podemos citar el quesillo como un producto frecuente tanto en Canarias como en Venezuela, o la rapadura (producto propio de La Palma que también está presente en la Octava Isla). Como curiosidad, señalar que a la rapadura palmera se la llama en Venezuela raspadura o mazacote dependiendo del lugar.

En definitiva, con este trabajo hemos analizado las relaciones que necesariamente se generaron tras la emigración y el retorno de los canarios, aspectos como la gastronomía o la religión, donde el canario ha dejado muestras de su presencia en Venezuela, pero también Venezuela ha dejado su huella en Canarias a través de los emigrantes retornados. Junto a ello hemos observado las asociaciones, lugares de contacto entre los emigrantes canarios en tierras venezolanas que  sirven como vehículo de cohesión en una tierra que les es ajena y en la cual no les quedo más remedio que adaptarse, tras haber dado la espalda a la seguridad de lo conocido y aventurarse a tierras que prometían un futuro mejor.

 



[1] PÉREZ, Francisco Javier. “Canarismos en Venezuela y venezolanismos en Canarias: Sobre el gofio y la arepa”. Anuario del Instituto de Estudios Canarios, p. 216.

[2] DELGADO DOMÍNGUEZ, Erasmo Juan. “Artes populares y dietas alimenticias en América y en Canarias”. En: Canarias y América, p. 248.

[3] TEJERA REYES, Antonio-Pedro. “Navidades en Canarias”. La Prensa, 2 de enero de 1999.

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