FIRMAS Marisol Ayala

El abogado del enfermero dice que su defendido no ha cometido “delito alguno” y proclama su inocencia. Por Marisol Ayala

El abogado de Iván Ramírez, el enfermero acusado de envenenar a su esposa, la también enfermera Laura A. ha presentado hoy su escrito de conclusiones definitivas en la Audiencia de Las Palmas en el que señala que “los hechos, tal y como ocurrieron en la realidad, no son constitutivos de delito alguno, por parte de mi defendido”.

En un escrito de 26 páginas el letrado trata de desmontar una a una las “falsedades” que se han vertido en el juicio y desmenuza cada una de ellas para acreditar que su defendido es inocente. Por el interés periodístico del escrito así como por la gran repercusión social que está teniendo el caso talio, tal como se conoce, lo publicamos íntegramente.

Escrito-defensa-Ivan-Ramirez-19-02-2014

Entre las frases que destaca en sus primeros alegatos figuran las siguientes: ““No es cierto que mi defendido estuviera agobiado por deuda alguna, y si lo fuera, no consta acreditado que de ningún modo la situación económica, del matrimonio de mi defendido y su desgraciadamente, fallecida esposa; fuera el desencadenante de la muerte de Laura”.

Tampoco lo es que “mi defendido y su fallecida esposa tuvieran discusiones frecuentes, ni que la relación de pareja se hubiera deteriorado; y que por ello decidió acabar con su vida. Consta acreditado todo lo contrario, que eran una pareja que convivían desde hacía muchos años, que un año antes del fallecimiento de Laura, se habían casado; que tenían un hijo, que era el motor de sus vidas, que se querían con toda su alma y que estaba muy enamorados y tenían mucha complicidad y confianza hasta el último día de la existencia de Laura.

Manifiesta el abogado, José Álvarez, que “el padre de la fallecida ya decía que no había observado ningún tipo de conflicto o disputa entre Iván y su hija, manteniendo ambos una relación bastante cordial”.

Tampoco es cierto, indica el escrito, “que el acusado emplease sus conocimientos profesionales para causarle daño alguno a su esposa, sin que los médicos que la iban a atender se diesen cuenta, pretendiendo ocultar su acción, tras un enfermedad, rara y desconocida”.

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