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Il Maestro Ricardo Muti in Tenerife. Por Dulce Xerach

Tener la oportunidad de escuchar y disfrutar sus conciertos ya es algo maravilloso. Que eso sea posible en Tenerife, y en enero, es aún más estupendo, y que sea acompañado por la fabulosa Orquesta de Chicago es lo mejor que a uno le puede pasar un lunes por la noche, como fue el pasado lunes día 13 en el Auditorio Adán Martín.

Juan Angel Vela del Campo, que también estuvo allí y disfrutó como un niño, igual que nosotros, lo define así en la crítica que publicó en el periódico El País:
 «Una alegría musical sin límites».
Estoy de acuerdo. Un verdadero placer para los sentidos. También dice que
«La combinación Riccardo Muti- Sinfónica de Chicago es algo que roza lo milagroso.» 
La verdad es que, después de tantos años de Orquestas y Festivales de Música y tantas experiencias muy gratas, también con eso estoy de acuerdo. Lo que conmueve, en cualquier caso, de los conciertos de Muti con la Sinfónica de Chicago, por encima del virtuosismo y la excelencia técnica, es «una alegría sin límites de hacer música. Uno rejuvenece escuchándolos.»
Además, tuvimos la oportunidad de charlar con él durante largo rato sobre las cosas de la vida, lo que, disfrutando su comportamiento tan humano y tan abierto a los demás, convirtió el lujo y el placer en algo mucho más sutil: una experiencia imposible de olvidar.
Grazie mille al Maestro, a Cristina, su mujer, a Juan Angel Vela del Campo, y a Candelaria. Por todo lo que me dieron sin pedir nada a cambio.
Y Felicidades al Festival de Música de Canarias y su Gobierno por haber traído -por fin- a la Orquesta Sinfónica de Chicago.

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