FIRMAS

El Bar de Pepe. Razones para no votar Europa (I). Por Joaquín Hernández

Me dice Pepe la gran alegría de aquel 12 de Junio de 1.985, cuando en el Salón de las Columnas del Palacio Real en Madrid, Felipe Gonzalez y el Rey de España Juan Carlos I firmaban el Acta de Adhesión de España a las Comunidades Europeas.

Pepe, como a la gran mayoría de los españoles se empezó a sentir distinto, más europeo y menos españolito de sangría, olé torero, peineta y flamenco. A los españoles la entrada en la Unión Europea en pleno derecho y tuteándonos con Alemanes, Franceses, Ingleses, etc. nos alegraba la vida y desterrábamos la famosa frase “Europa empieza en los Pirineos”.

Los tiempos cambian y lo que en  un principio fueron “días de vino y gloria” ahora son momentos difíciles y desalentadores. Los españoles y gran parte de ciudadanos de países que conforman eso que alguien dio en llamar “la gran familia europea” sabemos que es un fraude, una mentira, un engaño montado por los grandes, creado para beneficiarse los poderosos y someter a los más débiles. Dicho así a bote pronto: no existe la Unión Europea, lo que tenemos es un sistema por el cual los tres países más poderosos de Europa, o sea; Alemania, Francia e Inglaterra han ampliado su mercado objetivo a más de 400 millones de personas. No hay más, nosotros, los “otros europeos”, nos hemos convertido en  meros compradores, usuarios de productos de esos tres grandes países.

Estamos obligados a compartir obligaciones, a cumplir leyes que nos imponen desde la central de esta macro empresa llamada Unión Europea y que desde Bruselas nos dicta  un parlamento que desconocemos y en el que no confiamos. Alejados de toda esa martingala invertida que son las Instituciones de la UE, asistimos con cara de estúpidos como vamos perdiendo capacidad industrial, tecnológica, agrícola e incluso pesquera para reconvertirnos en una sociedad subsidiada y subvencionada con limosnas cada vez más escasas y menores cuantías.

Nos sobran las razones para no votar Europa pero si tenemos que decir alguna digamos que no queremos pertenecer a una familia que hace distinciones entre sus hijos. No nos podemos sentir europeos en cuanto a que cuando hemos necesitado la ayuda de  esos “familiares” no solo nos la  han negado sino que para mayor cabronada nos han ido recortando derechos conseguidos a través de los años.

La empresa europea se preocupa de enriquecer a sus principales accionistas a costa de los minoritarios que ven como diariamente sus pocas acciones se convierten en  papel mojado, incluso vendiendo su soberanía e independencia económica y judicial a las consignas de un Alemania invasora y los intereses de una política neoliberal salvaje donde poco importa la persona si se trata de lograr ganancias billonarias.

¿Dónde están las ayudas europeas para salir de la crisis generada con el apoyo y el aval de Alemania, Francia e Inglaterra?

España solo ha recibido ayuda para que Bancos y Cajas de Ahorros españolas, deudores de la Banca alemana, francesa e inglesa, pudieran saldar sus deudas con esos bancos europeos. A cambio de esa “ayuda” hemos tenido que firmar el aval y garantizar la devolución de 60 mil millones de euros al 4,25% de interés anual, el rescate a las entidades financieras españolas está demostrado que lo pagaremos todos los españoles.

Me sobran las razones para no votar Europa, cuando veo en mi país como la pobreza aumenta, la indigencia es mayor día a día, el paro no deja de crecer, los derechos como ciudadanos europeos no cuentan cuando se trata de aplicar leyes “domesticas” que cercenan la libertad de expresión, la comunicación social, la libertad del ser humano a elegir su destino.

Me niego a considerarme ciudadano europeo cuando las diferencias en los salarios, las pensiones, las ayudas al estudio, la sanidad y la prestación al desempleo no estén homologadas al del mejor. No quiero ser europeo de tercera o cuarta categoría.

Los españoles, portugueses, griegos, italianos, etc. tenemos mucho que decir entre el 22 y el 25 de Mayo de este año. Tenemos la oportunidad de no decir nada, de no votar y decir callada pero rotundamente: No queremos esta Europa, nos han engañado a todos, paren el tren de mercancías que nos queremos bajar en la próxima estación y sigan ustedes con el  de alta velocidad pero paguen peaje al pasar por nuestra frontera. Si para sentirte libre tienes que ser cabeza de ratón en lugar de cola de león, sin dudarlo…

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