FIRMAS

HISTORIAS DE UN ERASMUS. El mito de las notas regaladas. Por Antonio Herrero Álvarez

Tras pasar unas magníficas vacaciones de Navidad en Tenerife, he vuelto a Florencia para tratar de desmentir uno de los bulos más extendidos acerca de los Erasmus, el hecho de que no se estudia y  de que te “regalan” las notas.

En primer lugar, cursar unos estudios en una lengua que no es la tuya dificulta un poco más las cosas. Si bien es cierto que la mayoría de los profesores entienden este obstáculo añadido, no supone ni mucho menos que te van a aprobar.

En mi caso ya he realizado tres exámenes. En el primero de ellos debo reconocer que el profesor me dio la posibilidad de responder al menos una pregunta en español, ya que según él había estado en España y le gustaba nuestra lengua.

Sin embargo, en el segundo examen con el mismo profesor esta condición desaparición y debí responder en italiano, que para eso estamos en Italia fue lo que me dijo. En mi caso al conocer la lengua previamente no tuve un gran problema.

La pasada semana sí que me enfrenté a un  verdadero examen de universidad. El profesor  ya me había advertido previamente que no haría distinciones entre sus alumnos, pero lo que no esperaba era que esta prueba fuese un examen oral delante de 3 profesores y con toda la clase expectante. Afortunadamente, conseguí superarlo e incluso obteniendo una buena calificación, no así mis otros cuatro compañeros que deberán acudir a la convocatoria de febrero.

Otro de los aspectos que me ha llamado la atención es el de las notas. Una vez superado o no el examen, debes dar tu conformidad o no de manera telemática, es decir, entrando a través del aula virtual de la asignatura. Posteriormente, vas con tu “libretto”, una especie de cuaderno de notas, en la que el profesor te pondrá la calificación correspondiente y su firma.

 

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