FIRMAS Juan Velarde

Las ‘Prisas’ de Wert. Por Juan Velarde

Que los políticos, por regla general, viven en otra galaxia, eso es algo que no se le esconde a nadie. Son auténticos profesionales del escaqueo, de no contemplar los problemas que tienen los ciudadanos a pie. Sólo hay que ver el desbarajuste y el cachondeo que tienen montado en el Congreso de los Diputados, donde aparcan a gusto de consumidor las leyes más trascendentales para nosotros y, en cambio, se dedican a legislar sobre aspectos menos relevantes para los demás y muy importantes, en cambio, para ellos, como lo es, por ejemplo, la subida de sus retribuciones como parlamentarios.

Todo esto viene a colación por el último post subido al blog que magistralmente escribe Elena Alfaro (Inquietanzas), Ninguna buena acción queda sin castigo, dice el refrán, en el que pone negro sobre blanco lo que ha sucedido con el tema de los libros de texto y los tejemanejes de un Ministerio de Educación para eludir la medida que racionalmente propone esta madre, la reutilización de los libros de texto.     Lo que revela en este artículo esta bloguera da un fiel reflejo del pasotismo y del caradurismo del señor Wert y de los responsables de Educación de las comunidades autónomas.

Por ejemplo, la señora Alfaro aún espera a que el titular ministerial le responda a uno de los dos escritos que le remitió sobre la cuestión de la reutilización de libros de texto. Wert no sólo ha hecho caso omiso a los cientos de miles de firmas que le han llegado, sino que además ya está negociando bajo cuerda con la editorial del Grupo Prisa para llegar a un acuerdo por el cual los libros de esa entidad empresarial vuelvan a tener el favor del Gobierno. ¿Alguien aún tiene dudas de por qué al Ejecutivo, éste, el anterior y el otro, no le interesa llevar a cabo lo de potenciar ese reciclaje de textos estudiantiles?

Está claro que el negocio de los libros escolares es demasiado goloso como para dejarlo escapar así como así. Hay demasiados intereses en juego, mucho dinero el que se juegan determinados poderes fácticos y tampoco hay que olvidar de dónde viene el señor Wert, en qué medios ha sido tertuliano y dónde ha podido plasmar sus ladrillos epistolares, una razón muy de peso como para que, precisamente, no le hubiesen hecho ministro de Educación. No es lícito marginar a millones de españoles para salvar los millones de unos pocos amiguetes. La educación no tiene que tener precio ni límites, a pesar del constante desprecio del ministro y sus mariachis.

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