FIRMAS Juan Velarde

Para Cataluña, Mas es Menos. Por Juan Velarde

El señor Artur Mas está como las maracas de Machín o, decididamente, es un verdadero peligro para la sociedad española, en general y para la catalana, en particular. Este nefasto político está llevando a Cataluña a una situación límite con el anuncio de que el 9 de noviembre de 2014 celebrará un referéndum para ver si los ciudadanos de su región quieren o no la separación de España, decisión ésta que, dicho sea de paso, nos compete a los 47 millones de españoles y no sólo a siete. ¿Por qué ha de concederse asimismo el pueblo catalán graciosamente la separación del resto de un país que les ha financiado multitud de historias, entre ellas infraestructuras como puertos, aeropuertos, autopistas o todo el tinglado de Barcelona 92?

Mas, que cada vez que sale un nuevo sondeo de opinión se convierte en Artur Menos, piensa en convertirse en el caudillo, en el reyezuelo tiránico de unos Paisos Catalans que sólo existen en su calenturienta mente. Piensa que los ciudadanos van a hacer lo que a él le salga de las mismísimas entrañas y para eso no duda en pintar un panorama de color de rosas con menos paro, pensiones más altas y una educación de calidad tal que ríanse ustedes del próximo informe Pisa. Es que los alumnos catalanes van a ser la bomba, académicamente hablando.

Pero la realidad es la que es, una fuerte división interna y las ‘catas demoscópicas’ reflejan que más de la mitad de los catalanes no están por la labor de aventuras secesionistas por mucho que al caballero Arturo se le haya metido entre ceja y ceja. Todos saben la dependencia que tiene el Govern catalán con respecto a la financiación estatal y se sabe a ciencia cierta que en cuanto Madrid deje de inyectar millones, Cataluña caerá por su propio peso, entre otras razones porque la Unión Europea ya ha dicho alto y claro que esta autonomía pasaría a ser un Estado fuera del entorno europeo político y tendría que empezar un largo proceso al estilo de las repúblicas yugoslavas o soviéticas, amén de buscarse la vida para la emisión de una nueva unidad monetaria.

Lo que sucede es que donde no hay ‘Mas’ sesera, poco o nada se puede hacer, sino esperar a que a los ciudadanos les ilumine la santa razón en una próxima convocatoria electoral y manden a paseo a personajes de esta calaña, líderes que lo son, pero del fracaso más absoluto, de la ruindad suprema y que no tienen empacho en empequeñecerse cada vez más. En este caso, nunca mejor dicho que para Cataluña, Mas es Menos.

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