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El Instituto Tecnológico de Canarias. Por Joaquín Hernández

El follón se ha montado y por “arte de magia” ese ITC de Canarias tiene que desaparecer. La cuestión más importante son  las casi 200 personas que van a unirse a los otros 350.000 desempleados de las islas. La otra cuestión es lo que nos preguntamos la mayoría de los canarios ¿para qué carajo sirve ese Instituto? ¿Qué es lo que hacen? ¿Han investigado las células procariota o eucariota? ¿Han descubierto el capullo rosáceo de las madreselvas en flor? ¿El vuelo de la alpispa verde? ¿La fauna y flora canaria o la longevidad del Drago milenario en la zona norte de las islas? En definitiva: ¿es cierto que se dedican al famoso I+D +I, o solo es una milonga para justificar un chiringuito de los de CC para enchufar a sus “amigotes” y presumir de “tecnología punta made Canary island”, o es súper necesario e imprescindible mantener un Instituto Tecnológico Canario donde investiguemos y desarrollemos nuevas formulas de crecimiento sostenible con nuestro medio ambiente, e incluso podamos sentir, percibir y recibir los resultados de esas investigaciones de manera que empecemos a entender el por qué de esa institución?

Lo cierto es que los empleados han iniciado una huelga como protesta del cierre del citado Instituto cuyas sedes en El Hierro, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de G. Canaria, Agüimes y  Pozo izquierdo, serán muy pronto clausuradas, a menos que se haga el milagrito y se mantenga el cotarro.

La opinión  pública no está por la labor de apoyar a los empleados, fundamentalmente porque los mismos empleados se han centrado más en defender sus puestos de “trabajo” que en explicar a la población el sentido de ese “trabajo” y la causa efecto que su cierre puede ocasionar en los ciudadanos de este país, tanto a nivel local como al nacional e incluso internacionalmente. Deben de explicar, por ejemplo, que  el Instituto cuenta desde el año 2009 con el supercomputador Atlante, uno de los nodos integrantes de la Red Española de Supercomputación y que se encuentra en el Parque Científico Tecnológico de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). También, y mediante convenio con el Servicio Canario de la Salud, dispone desde 2010 de un laboratorio de simulación y formación sanitaria basado en tecnología en el Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil. En este laboratorio se desarrolla uno de los servicios tecnológicos que presta el Instituto.

Además de las instalaciones mencionadas, el ITC gestiona la Red de Unidades de Promoción de Empresas (UPE) con presencia en todas las islas del Archipiélago.

Dentro del marco del Plan de Innovación Tecnológica Motiva, en el campo de la Cirugía de Mínima Invasión, Reconstructiva y Regenerativa, se está ofreciendo el proyecto EDUCA, que tiene como objetivo la formación y entrenamiento en técnicas de cirugía de mínima invasión y reconstrucción.

En esta línea, el concepto de educación es amplio, ocupando la formación base de estudiantes en las Universidades, la adaptación a nuevas técnicas de profesionales y la actualización tecnológica en todos los niveles sanitarios. La formación con tecnología complementa la cadena de formación del personal vinculado al sector sanitario, desarrollando y fortaleciendo las destrezas quirúrgicas con un coste humano nulo.

Son solo unos pocos ejemplos de la importante aportación a la sociedad canaria, de la importancia de la existencia del Instituto Tecnológico de Canarias que va mucho más allá que unos presupuestos amañados para reducir gastos utilizando la económica de lo absurdo para ahorrar donde es imprescindible invertir para crecer. Aunque el coste del Instituto Tecnológico de Canarias no lo pudiéramos soportar habría que preguntarles a los ciudadanos si la medida tomada por el mediocre Javier Gonzalez Ortiz es la más adecuada para nuestros intereses o bien si se trata de ahorrar ahorremos del sueldo de él y de los demás Consejeros, es más si de lo que realmente se trata es de la imposibilidad matemática y presupuestaria de mantener el centro tecnológico, anulemos la RIC (reserva de ilustres canarios para evadir impuestos) aumentemos los impuestos a los grandes capitales y multinacionales instaladas en nuestro territorio insular, donde hacen grandes negocios sin reinvertir el valor añadido en nuestras islas en nuestro pueblo. El fondo de la cuestión es que si no existiera el Instituto Tecnológico de Canarias tendríamos que inventarlo.

 

 

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