FIRMAS

Alves dos Reis, maestro de maestros en finanzas pardas. Por Juan Carlos Cárdenes Domíngue

Toda esta caterva de expoliadores públicos, desde el Laureado Rodrigo Rato hasta el folklórico Julián Muñoz, son unos parvulillos al lado del Gran Maestro Alves dos Reis.

Artur Virgilio Alves Reis (1898-1955), de origen humilde, llegó a Angola como falso ingeniero, fue director del Ferrocarril de Angola y giró cheques sin fondos como una locomotora de vapor. Regresa a Portugal y funda un Banco y sigue girando cheques sin fondo a todo trapo, no contento con lo conseguido, se inventa un Apoderamiento del Banco de Portugal como Comisionado de la República para la impresión de papel moneda portugués en  Inglaterra, poder que registra y valida en los Consulados de Portugal de Amsterdam, Londres y Paris.

E imprime los billetes conocidos como Billetes Vasco de Gama de 500 Escudos, el máximo facial de esa época.

Alves dos Reis ingresa en prisión los días en que cumplía 28 añoscon todo un carrerón a sus espaldas.

Cuentan que en una reunión de urgencia de Oliveira Salazar con su Gabinete para tratar el Crack de 1929 uno de los ministros, probablemente pasado de anís, le dijo:

Excelencia, el problema tiene arreglo, nombramos a Alves dos Reis Ministro de Hacienda.

No sabemos si el ministro continuó en el cargo.

Vemos dos cosas claras: el expolio público está arraigado en nuestra cultura y los personajes que tenemos en el candelero son unos pardillos.

Epílogo: Logró imprimir 200.000 billetes de 500 escudos de los que entraron en circulación 115.000  y fueron reconocidos por el Banco de Portugal a los poseedores de buena fe. Cantidad que era el 1% del PIB de Portugal del momento. Alves dos Reis murió pobre, como había nacido. Su vida fue  una delirante película y una huida hacia adelante a toda la velocidad del Hispano-Suiza que se compró.

Bueno, fue solo el 1%, a modo de comisión. Pelillos a la mar.

 

*Ldo. Derecho, Master Turismo y MBA

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