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Dimisión de Pepe Fernández, el político que no quiso ser machango. Por Juan García Luján

Viernes 11 de octubre de 2013.  El gobierno canario convoca a los medios para informar sobre las alegaciones contra el informe de impacto ambiental presentado por Repsol. En el centro de la mesa José Miguel Pérez, a la derecha, Fernando Ríos, Comisionado para el desarrollo del autogobierno y las reformas legales, a la izquierda José Fernández,  todavía oficialmente director general de  Protección a la Naturaleza y Medio Ambiente. Es la última imagen en un acto  público de José Fernández. Hacía varias semanas que había dimitido de su cargo, pero Paulino Rivero no  había aceptado la renuncia hasta que finalizara su trabajo con las alegaciones contra Repsol.

José Fernández

Había sido un verano complicado para  Fernández. En mayo el PP aprobó en solitario la reforma de la Ley de Costas. José Fernández fue director de Costas del Gobierno de Rodríguez Zapatero entre 2004 y 2008, desde su puesto en el ejecutivo del Estado apoyó la ley deCostas del PSOE de 1988an. El PP le había dado la vuelta a esa ley, la nueva norma otorgaba una prórroga de 75 años más a 3.000 chiringuitos y 10.000 viviendas en la playa.

Fernando Palao, ex secretario de Estado con el psoe, redactor de la ley de costas de 1988, calificó la ley de Arias Cañete de “coladero que  legaliza todos los incumplimientos”.  El discurso de Coalición Canaria era que “en la ley no se mencionaba a Canarias”. ¿Para qué quería CC que se nombrara? Pues para que se incluyeran los “coladeros” que sí se habían incluido en otras comunidades  y que el PSOE tanto criticaba. Aquí está la clave. Por eso aparece Domingo Berriel en escena. El señor que la legislatura pasada fue consejero de Medioambiente y en una rueda de prensa en la que hizo balance de su consejería dijo que lo peor que había pasado es que los tribunales habían paralizado el puerto de Granadilla. Un consejero de Mediambiente  de duelo porque los juzgados aplican las leyes de protección de la naturaleza. El mismo Berriel que se reunía con los dueños de los hoteles ilegales de Lanzarote para buscar una salida que evitara que se cumplieran las sentencias que ordenaban sus derribos. El mismo Berriel tan criticado por el psoe cuando se publicaron aquellas obscenas conversaciones telefónicas con el constructor Santana Cazorla que le pedía “Domingo aprieta el tosnillo” y Berriel sumiso respondía “ya sabes cómo son los técnicos Santiago”. El mismo Berriel que fue clave desde su puesto en el cabildo de Fuerteventura en el pelotazo de Tindaya.

Este Berriel con tantos antecedentes se convirtió en el hombre de Paulino para presentar un recurso contra la Ley de Costas. Y comenzó a trabajar el recurso sin decir nada a Guacimara Medina (que cobra un sueldo como viceconsejera de Medioambiente) ni a José Fernández. Cuando el director de Protección al Medioambiente se enteró de los meneos de Berriel reivindicó su puesto para colaborar en la redacción del recurso de inconstitucionalidad. Y Pepe Fernández entregó sus propuestas que iban en la línea del recurso que iba a presentar el PSOE a nivel estatal. Pero los papeles de Fernández fueron tirados a la basura. En opinión de Berriel-Paulino los defectos de la Ley de Arias Cañete no eran su intención de frenar la demolición de viviendas, hoteles y chiringuitos que violaban la ley de costas de 1988. El problema era que la ley se quedaba corta, y dejaba fuera a ocho nucleos urbanizados en las costas canarias: en todas las islas meno en la Gomera Berriel encontró alguno (Tufia y Ojos de Garza en Gran Canaria, El Golfo en el Hierro, …el hotel Robinson en Fuerteventura.

José Fernández  nos contaba ayer en la SER que cuando vio que en el recurso del gobierno canario se hablaba de esos lugares (incluido el hotel) como “núcleos innecesarios para la protección del dominio público marítimo terrestre”se planteó que no podía seguir en un puesto de responsabilidad política como Director de Medioambiente  en un gobierno que dice estas cosas”. Por eso después de la presentación del recurso la última semana de agosto, Fernández presentó su dimisión a los pocos días, pero no se la aceptaron  hasta esta semana. Después de que realizara su trabajo en los recursos contra las prospecciones de Repsol el presidente Paulino Rivero le abrió a Fernández la puerta de la calle.  Ya en la legislatura pasada (cuando Paulino y Soria compartían el lecho del poder) Faustino García Márquez dimitió del cargo de director de la Agencia contra el cambio climático y la sostenibilidad porque no compartía la ley de medidas urgentes promovida por Domingo Berriel. Lo mismo le acaba de pasar a  Pepe Fernández  que se fue porque no quería hacer el machango en una consejería que no pinta nada, porque el que la dirige está en otro departamento, obedece a intereses ajenos a la defensa del Medioambiente y el territorio,  y es de un partido diferente al suyo.

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