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Incluir un yogur en la dieta diaria aporta el calcio necesario para evitar el desarrollo de patologías como la osteoporosis

Elblogoferoz.- La capital grancanaria ha acogido estos días las jornadas sobre ‘Alimentos funcionales: probióticos y prebióticos’ organizadas por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Las Palmas. En este encuentro, expertos nacionales en nutrición y farmacología, ahondan en sus ponencias sobre los beneficios demostrados científicamente que aportan para la salud de las personas este tipo de alimentos, más allá de los valores nutricionales. Y, en concreto, los lácteos como los yogures, que deben tener un protagonismo especial en la dieta diaria.

“Los yogures, además de aportarnos calcio altamente biodisponible y otros nutrientes con un alto valor biológico y cantidades interesantes de vitaminas A, B o D, son un alimento idóneo sobre todo para niños y personas mayores, pues al estar fermentados, son más fácilmente digeribles que otros productos lácteos” explicó en su ponencia David Manrique, Licenciado en Farmacia y Responsable del Área de Nutrición y Salud de Pharmexx International.

Manrique también se refirió en su exposición a algunas creencias erróneas que circulan entre la población, como la inefectividad de seguir ingiriendo productos ricos en calcio una vez se ha alcanzado una determinada edad. En este sentido, aclaró que “si bien es cierto que a partir de los 25-30 años ya hemos desarrollado nuestra masa ósea completamente, el hueso no para de renovarse a lo largo de nuestra vida”, por lo que resulta fundamental, subrayó, “proveernos del calcio necesario para mantener la densidad ósea y que esa renovación sea correcta, para evitar así el desarrollo de patologías como la osteoporosis”.

Sin embargo, David Manrique lamentó que diferentes estudios confirman que no tomamos tanto calcio como pensamos e incluso hay muchas personas que están por debajo de los niveles recomendados. Lo que hace aún más importante incluir productos como los yogures en las dietas “especialmente para las personas con intolerancia o mala absorción de la lactosa, pues gracias a que contienen ciertos fermentos vivos como lactobacillus o streptococcus muy saludables para la microbiotaintestinal, son mejor digeridos por estas personas” para quienes puede ser una buena fuente de calcio.

El ponente también quiso aclarar la definición de alimentos funcionales, los probióticos y los prebióticos. “Los alimentos funcionales engloban un grupo de alimentos muy heterogéneo, son todos aquellos alimentos que tienen una propiedad o alguna característica nutricional, ingrediente o nutriente, que los hace beneficiosos no solo por su aporte nutricional sino porque aportan un valor añadido a nuestra salud”.

Asimismo, los probióticos, matizó, “hacen referencia a un microorganismo vivo que tiene un beneficio sobre la salud”. Por ejemplo, a una leche fermentada con bifidus o lactobacillus se añade organismos vivos. Mientras que en los alimentos prebióticos se añaden ingredientes alimenticios, principalmente fibras alimentarias, que favorecen el desarrollo y crecimiento de las poblaciones de bacterias de aquellos organismos vivos que son beneficiosos. “Es decir, de una forma coloquial podemos explicar que los prebióticos son el alimento de los probióticos”.

Pero, en cualquier caso, aclaró Manrique, para que un alimento se considere funcional probiótico “todas las bacterias que se le añadan, no sólo deben estar sustentadas por evidencias científicas que certifiquen su valor añadido para la salud, sino que tiene que demostrarse que esa bacteria y en concreto la cepa que se le ha añadido, aporta los beneficios concretos que se le atribuyen a esos productos”.

Además de los alimentos con probióticos como las leches fermentadas y los yogures, también existen otros alimentos que son funcionales, como los enriquecidos en esteroles vegetales, en fibras o vitaminas minerales. Son alimentos que científica y tecnológicamente se ha buscado que tengan un beneficio más allá de su valor nutricional y que en muchos casos su combinación con fármacos crea sinergias positivas para los pacientes.

En concreto, la leche fermentada enriquecida con esteroles vegetales, se ha demostrado que junto con la dieta, reduce el colesterol LDL entre un 7 y un 10 por ciento. “Por eso es muy frecuente que los médicos, si lo consideran oportuno, junto con la dieta y el fármaco, recomiende a los pacientes el consumo de estos alimentos, pues son sinérgicos”. Y concluyó David Manrique que “también los alimentos probióticos al regular la microbiota intestinal y aportar equilibro a la flora intestinal, en pacientes con tratamientos antibióticos reducen las diarreas asociadas a la toma de los mismos”.

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