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El tirón de los cruceros. Por José Manuel Bermúdez Esparza

La temporada de cruceros en el puerto de Santa Cruz de Tenerife no ha podido tener un mejor inicio, al cerrarse el mes de septiembre con 2.134 visitantes más que en el mismo período del pasado año. El dato viene a confirmar las extraordinarias expectativas que albergamos para los próximos meses, en los que solo en noviembre –por poner un ejemplo– ya se anuncia la realización de más de medio centenar de escalas en nuestra capital. Con dicha tendencia, no cabe duda de que este subsector turístico adquiere un valor estratégico para la actividad económica del municipio, lo cual nos obliga a cuidarlo con esmero.

La realización de esta tarea, que debe comprometernos a todos, exige un trabajo coordinado entre administraciones públicas e iniciativa privada. Así venimos haciéndolo el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria, convencidos de los resultados económicos que reporta el turismo de cruceros, tanto para la ciudad como para el puerto, situado entre los tres más importantes del país. La plasmación de ese encuentro la estamos teniendo en la tramitación definitiva del Plan Especial del Puerto, que es la herramienta de planificación urbanística y jurídica con la que vamos a reordenar todo el frente marítimo del municipio.

Una de las piezas fundamentales del plan será la estación de cruceros, localizada en el muelle Ribera, en paralelo a la avenida de Anaga, sobre la zona de los antiguos tinglados. La iniciativa cuenta con financiación de la Autoridad Portuaria de Tenerife y me consta el empeño de su presidente, Pedro Rodríguez Zaragoza, por sacarla adelante en el próximo año, una vez finalizado el proyecto arquitectónico, que plantea una solución respetuosa con la fachada marítima de la ciudad. Pero Santa Cruz no puede esperar y demandamos más celeridad en las obras.

Otra muestra del trabajo coordinado la tenemos en la relación establecida desde el Consistorio con el sector comercial, llamado a ser el primer beneficiario de esta creciente afluencia de cruceristas, junto al de la restauración. El tiempo ha venido a demostrar el acierto de la declaración del casco como zona de gran afluencia turística, combinada con la política de dinamización emprendida por el Ayuntamiento. Sirva de ejemplo la reciente celebración de la feria Santa Cruz Sal2, en coincidencia con otro domingo de apertura comercial, dentro del ciclo que denominamos Ven a Santa Cruz.

Con alrededor de 60.000 personas en la calle, entre las que figuraban muchos de los 3.000 cruceristas que llegaron ese día a nuestro puerto, resulta evidente que la ciudad ha recobrado el tono. O, si se prefiere, que Santa Cruz está de moda, como se dice con acierto. Cada una de las citas al aire libre organizadas en la ciudad se convierte en un reclamo para los vecinos, tanto de nuestro municipio como de otras localidades de la isla, como se ha puesto de manifiesto en las últimas semanas, con el primer Plenilunio, que atrajo a más de 50.000 personas; el Beer Festival o Santa Cruz Sal2.

La combinación de estas políticas en torno al puerto y los servicios, con una apuesta clara por el turismo y el comercio, está llamada a favorecer la actividad económica y la generación de puestos de trabajo. Con firmeza, ilusión y esfuerzo compartido, avanzamos hacia el objetivo que nos hemos marcado, a pesar de que volvemos a vislumbrar un panorama de recortes e incumplimientos hacia Santa Cruz en el proyecto de Presupuestos del Estado, que dificultará el tránsito.

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