FIRMAS Juan Velarde

Los ‘paga los Panini’ de Santa María de Cayón. Por Juan Velarde

La España de las corruptelas, de Bárcenas, de los ‘botes’, los ERE y las mariscadas de UGT o los procelosos negocietes del rancio nacionalismo catalán, con el clan Pujol, los 3%, el Palau o las ITV, sólo se entienden cuando uno bucea en lo más profundo del fango y acaba por descubrir perlas como las que se han detectado en un ayuntamiento de Cantabria donde, pásmense ustedes, se han gastado tres millones de las antiguas pesetas ¡en cromos! Sí, como lo leen, debe ser que en ese consistorio no hay problemas económicos, que todos los vecinos trabajan y que ninguno debe de recurrir a los servicios sociales. Vamos, para miccionar y no soltar gota.

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Los portavoces del PRC, PSOE y AIPC en Santa María de Cayón, que así se llama el pueblo, Ana Obregón, Luis Alfonso Gutiérrez y Ramón Terán, respectivamente, han denunciado el gasto de 18.000 euros en cromos de fútbol realizado por el concejal de Deportes, Francisco Viar, del Partido Popular y han exigido al alcalde, Gastón Gómez, que ponga fin a su «calamitosa gestión». Desde luego, al primer edil le toca hacer, por seguir con el símil, un cambio de cromos, y poner de patitas en la calle a su hombre en deportes (aunque lo lógico sería que el propio alcalde decidiese causa bajar del álbum municipal por la incompetencia de no vigilar a su concejal?

Y es que el señor Gastón Gómez, tratando de echarle un capote a su edil de Deportes, asume que la decisión de gastar ese pastizal en cromos ha sido un fracaso, pero que se le dio el visto bueno «porque pensaba que podía ser un buen negocio». Vamos, que este señor del PP podía haber sido un extra perfecto en aquellas míticas películas del cine español de los años 60 con aquellos entrañables personajes que hacían el papel de falsos bobos para perpetrar el timo de la estampita.

En definitiva, los habitantes de este coqueto municipio cántabro se han convertido, por obra y gracia del grupo municipal, en los paganinis de esta película o, mejor dicho en los ‘Pagan los Paninis’ para mayor gloria del edil de deportes o de sus hijos (porque supongo que los adhesivos serían para su pequeño, a no ser que el político esté aún amarrado a esa época en la que todos entre los seis y los 12-13 años nos tirábamos horas en el quiosco de la plaza comprando e intercambiando cromos, pero con la diferencia de que nosotros, a lo sumo, lográbamos sisarle un duro a los padres. Este sujeto, en cambio, metió aviesamente la mano en la caja para completar la colección, ¡qué cara!).

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