FIRMAS Marisol Ayala

Los jubilados del Parque Santa Catalina le echan un pulso al Ayuntamiento. Por Marisol Ayala

A ver. Estos señores piden un urinario –inadmisible que ya no haya varios- y están soliviantados ante la perspectiva de que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria les regule el horario de ocio en el parque Santa Catalina el cual, poco a poco, a lo largo de los años, los jubilados han ido haciendo suyo. El concejal de Turismo de LPGC, Pablo Barbero, anunció la pasada semana que con la puesta en marcha de la remodelación del importante enclave urbano, no se podrá jugar en el parque durante toda la jornada, como hasta hoy ocurre. Y los jubilados que entretienen las horas con juegos de mesa durante horas se han enfadado y le han lanzado un pulso al Ayuntamiento en los siguientes términos:

“El horario que lo ponga en su casa. Esto es un parque público. No se ha preocupado de ponernos un baño y ahora nos quiere poner un horario”. “Somos libres. ¿Estamos en el franquismo o qué?”, dijeron. “El concejal que se meta en su lindero”. Vale. Efectivamente es un parque público y justo por eso debe ser compartido con otras actividades y otra franja social siempre gestionado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para acabar con reinos de taifas. Guste o no guste, es lo sensato. Opino que todo lo que sea mejorar el aspecto del parque Santa Catalina, cuyas posibilidades son inmensas y cuyo abandono ha sido histórico, será bueno. Todo. Incluido trasladar a los señores jugadores a otra zona de los alrededores o en el mismo parque y no ocupando el corazón del recinto impidiendo de esa manera el desarrollo de un proyecto de mejora que la sociedad pide a gritos.

Jubilados jjugando en el Parque de Santa CatalinaJubilados jugando en el Parque Santa Catalina

 

No nos engañemos: a los jubilados /jugadores del parque los rodean sillas rotas, mesas destartaladas, colillas en el suelo y ocupación de mucha zona además de discusiones propias del juego que no es la mejor imagen. El parque debe ser aprovechado para otras actividades ya que es la primera imagen que reciben los cruceristas que llegan al puerto de La Luz y no es precisamente la más atractiva. De momento las negociaciones con los afectados, que cada día llenan prácticamente las más de 30 mesas que habitualmente hay en la zona jugando al dominó, ajedrez, chinchón, subastao, zanga y parchís, están en marcha pero me temo que tienen las de perder. El horario de 7.00 a 23.00 horas que figura sobre un cartel instalado en uno de los árboles que dan sombra a la zona de juegos “sin apuestas” y donde se anuncian las prohibiciones establecidas en esta área, puede que tenga los días contados.

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