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La muestra ’40 años después’ rinde homenaje a la I exposición de escultura en la calle de Santa Cruz

Elblogoferoz.- La tercera teniente de alcalde y presidenta del Organismo Autónomo de Cultura (OAC) del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Clara Segura, presentó en la mañana ayer la exposición ’40 años después’, que se abrió al público anoche. En el acto también estuvieron presentes el responsable de Artes Plásticas del área de Cultura del Gobierno de Canarias, Carlos Díaz Bertrana; la gerente de la Fundación DISA, Raquel Montes; el representante del grupo CIO, José María Cortés, así como los comisarios de la exposición Gilberto González y Alicia Cárdenes y algunos de los artistas participantes, entre ellos Beatriz Lecuona, Óscar Hernández  Rocío Narbona y Ángela Ruiz.

’40 años después’ reúne instalaciones, vídeo, maqueta, fotos y pintura en torno a la conmemoración del cuadragésimo aniversario de la I Exposición Internacional de Escultura en la Calle, evento cultural que tuvo lugar en Santa Cruz de Tenerife entre diciembre de 1973 y enero de 1974. En total expondrán 19 artistas, bien agrupados o bien de forma individual: Ángela Ruiz, Rocío Narbona y Yudit Barreto; Beatriz Lecuona y Óscar Hernández; Lola Barrena, Encarneviva y Emilio Prieto; Cristobal Tabares; La Piscina; Rayco Márquez y  José David Izquierdo;  Rafael Escobedo y Constanze Sixt;

Israel Pérez y María Requena; Ágata Gómez  y David Zuera, y por último Adrián Alemán. Los comisarios de la exposición son Alicia Cárdenes y Gilberto González

’40 años después’, patrocinado por el OAC del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Gobierno de Canarias y Embajada de Israel,  no pretende analizar lo que fue el I encuentro, sino que utiliza esta fecha como punto de arranque para analizar la ciudad desde  perspectivas diversas. La exposición también cuenta con el apoyo de la Fundación DISA y el grupo empresarial CIO y la colaboración de varias empresas.

El I encuentro de Escultura en la Calle supone un hito, no sólo en la cultura de Santa Cruz, sino en la capacidad de su sociedad civil para actuar.  Cuando se aborda la ciudad en la que se vive o se trabaja  se corre el riesgo de hacerlo desde la autocomplacencia o desde la crítica corrosiva. La muestra trata de escapar de esas imágenes con mayor o menor fortuna. Es un análisis subjetivo y ésta es quizá su principal aportación. Frente a  las herramientas del  urbanismo, las herramientas del arte.

El urbanismo está enormemente limitado por una serie de disposiciones legales y, más concretamente, catastrales, que persiguen solventar conflictos entre  privados y  donde lo público parece ser tan sólo el espacio que “queda en medio”. El arte permite disolver esa rigidez. De hecho, los artistas participantes abordan la trama urbana con las herramientas que el arte pone a su disposición. El propio proceso de gestación de las creaciones expuestas es en cierta forma sintomático de la propia estructura social de la ciudad. En un principio plantearon la exposición como un trabajo colectivo, pero la heterogeneidad del grupo les llevó a optar por otra estructura. Los artistas decidieron dividir la ciudad en las siguientes capas y lecturas que, superponiéndose,  podían explicar lo que es Santa Cruz y como se percibe: administración pública, infraestructuras culturales, arquitecturas de reunión, policentros, usos del espacio, percepción de lo público, la representación frente al otro, la ciudad explicada en función de Las Palmas y viceversa. Estos fueron los puntos de partida sobre los que trabajaron los participantes, centrándose cada uno en uno particular.

Los resultados tienen una variedad de registros y, en su totalidad, son aplicables a otros ámbitos geográficos, por ello se debaten entre problemáticas comunes y específicas. Como punto de partida seleccionaron una obra de la serie Socius de Adrián Alemán. Esta serie de fotografías de una belleza inquietante son una profunda reflexión sobre los sucesos que se produjeron  tras el golpe de estado del 36 y el status quo de quietud tensa que se extiende desde ese momento. Ese estado de indolencia que empapa la ciudad parece impedir, que cualquier efervescencia cultural, social e incluso económica tenga un efecto más allá del propio momento.

Todo este trabajo comenzó a partir de una serie de encuentros que arrancaron en septiembre de 2012 y que se concretaron en el encuentro que se celebró el pasado 29 de junio en la sala de Arte de los Lavaderos en el que se pudieron conocer de forma pública las primeras reflexiones. En el mismo participaron Pablo León de la Barra, comisario para latinoamerica de la Guggenheim Foundation de Nueva York y Sigal Barnir y Yael Moria comisarias de la Bienal de Bat Yam.

La exposición permanecerá abierta hasta el  30 de octubre.

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