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Marc Serena y ‘La vuelta de los 25′. Por Eduardo García Rojas

El escritor y periodista Marc Serena (Manresa, 1983) tomó una decisión al cumplir los 25 años que muy poca gente de su edad toma cuando llega a esta edad: reunir sus ahorros, liarse la manta a la cabeza y dar la vuelta al mundo.

La aventura lo llevó a recorrer 150.000 kilómetros, y el resultado de aquella experiencia dio origen al libro La vuelta de los 25 (Ediciones B), uno de los mejores libros de viajes de 2011 y finalista del Premio de Literatura de Viajes Camino del Cid.

Desde su aparición, La vuelta de los 25 se ha traducido a cinco lenguas y en países como China, Hong Kong, Taiwán y Corea del Sur.

Marc Serena, cuyo blog lavueltadelos25.com fue considerado por Lonely Planet como el mejor del mundo en lengua no inglesa, presentó su libro esta semana en Periplo, Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventura de Puerto de la Cruz, donde reveló algunas de las claves de una obra que para quien firma ahora estás líneas más que un libro de viaje al uso es un  mapa generacional que puede ayudarnos a comprender otras formas de entender y asumir la vida.

La vuelta de los 25 propone, en este sentido, un recorrido más que geográfico, humano, por 25 países del mundo con 25 hombres y mujeres de esos mismos países en los que el autor les plantea una batería de preguntas que van desde ¿tienen algo en común todos ellos?, ¿qué les preocupa?, ¿cómo viven?, ¿cómo afrontan el futuro?

Un atlas, ya hemos dicho, generacional, que toma el pulso de los países que recorre a través de sus hombres y mujeres para dibujar un vivo e interesante fresco sobre el planeta que habitamos.

La vuelta de los 25 conduce al lector desde África –a mi personalmente me impacta el retrato que ofrece Marc Serena de una poetisa en Zimbabue, un país que casi parece el 1984 de George Orwell– a Asia, Australia, las dos Américas y Europa.

Las conclusiones que saco son muchas y complejas. Entre otras que cada país es un mundo y que cada uno de los protagonistas de este libro es un mundo en sí mismo.

Gracias a La vuelta de los 25 he conocido  cómo es la vida diaria de Chutaporn, una mujer  boxeadora en Thailandia, o la resignada sencillez de los pescadores en Busuanga (Filipinas). También cómo se mueve un gay en la India.

Pero hay más historias, más fragmentos de existencia, narrado con vibrante pulso narrativo y una sencillez periodística que logra que las veinticinco historias que reúne el libro palpiten al contener una fuerza que anima a su lectura porque estas veinticinco experiencias tienen nombre y apellido e incluso en algunos casos, y aunque los protagonistas pertenezcan a culturas diferentes, similitudes.

La vuelta de los 25 no es, en este sentido, solo un notable libro de viajes sino también un relato de iniciación y de aventura por lo que significa de proceso de transformación de su autor.

Marc Serena se cuestiona al final de su viaje: “¿Ha pasado un año o una vida?”

De hecho, me pregunto como lector, ¿cuánto de Marc Serena hay en sus 25 entrevistados y cuánto de los 25 entrevistados hay hoy en Marc Serena?

Saludos, caminante no hay camino, desde este lado del ordenador.

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