FIRMAS Juan Velarde

Madrid: el cuarto ‘COItus interruptus’. Por Juan Velarde

Madrid se quedó sin los Juegos Olímpicos de 2020 en favor de Tokio. Por tercera vez consecutiva, nuestra candidatura ha sufrido el mal del ’COItus interruptor’, no nos han dejado culminar, no nos han dejado llegar a la excitación plena. Cuando más cerca estábamos a punto de llegar al orgasmo espiritual, un centenar de miembros más tiesos que un palo nos han dejado con cara de tontos. Porque lo malo de esto no es perder, sino la cara de tonto que se te queda. Y desde luego, a Botella, Rajoy, el Príncipe, Letizia y demás miembros de la delegación española se les ha quedado un rictus de ’tierra trágame’.

Pasado el mal trago de haber quedado eliminado encima en la primera votación, lo que hay que poner negro sobre blanco son varias cosas, entre ellas el insondable misterio que siguen suponiendo las decisiones del COI. En junio de 2013, es decir hace tres meses, la comitiva de este club de comedores y bebedores certificó que Madrid tenía la valoración más alta de las tres ciudades candidatas. Se vino a vender que si no nos daban ya los Juegos era porque había que mantener las formas y llegar a este 7 de septiembre para que se hiciese la votación formal, pero que esto estaba hecho. ¡Y tanto que estaba hecho….pero a la parrilla!

 Ya en Buenos Aires, como si de repente nos quisieran bajar poco a poco a la realidad, empezaron a llegar mensajes en el sentido de que no estuviéramos tan crecidos, que aún quedaba tela por cortar, pese a que en España el diario El Mundo compraba el discurso de los miembros del Comité Olímpico Español que aseveraban que tenían el apoyo de 50 de los 98 compromisarios…Me da la sensación de que confundieron a Ana Botella con la primera dama de Japón, de otra manera no se entiende esto. Pero es el COI, amigos, un club tan especial como hermético y de decisiones tan firmes como el viento. Hasta décimas de segundo antes pueden modificar su voto.

Ahora bien, tampoco podemos esconder nuestras debilidades. España no hace nada de cara a la escena internacional para, por ejemplo, combatir de manera eficaz la corrupción o tomar medidas para bajar un paro del 27% (cuando el de Tokio es 9 veces menor, un 3%, es decir que técnicamente no hay desempleo) y, en el plano deportivo, no hemos sabido cerrar cuestiones tan sangrantes (nunca mejor dicho) como la famosa Operación Puerto, donde apenas hay dos personas que se han llevado el peso de las acusaciones.

Esto último, lo del dopaje, fue cuestión de uno de los miembros del COI y el señor Blanco, a la sazón presidente del COE, no supo dar explicaciones convincentes de por qué las bolsas de sangre aún no tienen unos nombres y apellidos. Al menos, el de siempre, Rafa Nadal, no nos falla y ganó en el US Open a Gasquet. Una alegría después de un desconsuelo no tan inesperado conociendo a esta banda del COI y a nuestros gobernantes.

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