FIRMAS

Las encuestas de Pocoyo. Por Joaquín Hernández

Pues resulta que cada dos o tres meses nos sorprenden las encuestas, esta vez ha sido Metroscopia la encargada de informarnos a los ciudadanos de lo que sabemos los ciudadanos. El listón a superar es la barrera del 70%, por debajo de esa “marca” suspenden todos los que no alcancen ese porcentaje de aprobación.

Es curioso que el 92% de los españoles valoremos positivamente el esfuerzo de nuestros científicos e investigadores dado el escaso presupuesto del que disponen. Les siguen los médicos de la Sanidad Pública, las Ong´s, Caritas, Guardia Civil, Policía Nacional, Fuerzas Armadas, y no mucho más.

Tanto el Príncipe como el Rey, uno el 62% y el otro el 50% bajan considerablemente la aprobación popular con respecto al año anterior.

La Administración de la Justicia sigue bajando estrepitosamente y apenas alcanza el 50%. Los Sindicatos 28%, la Patronal 21% y los Bancos 15%, cierran junto con el Parlamento 24%, el Gobierno 21%, los Partidos Políticos 12% y cerrando la clasificación los políticos con un 6% de aprobación ciudadana.

Teniendo en cuenta que sólo un 24% de la población  española cree en el Congreso de los Diputados, que menos del 21% aprueba  al Gobierno, que solo el 12% se fía de los Partidos Políticos y que un insignificante 6% de la gente de andar por la calle a pie cree en la “casta” política, lo normal será pensar que en las próximas elecciones la abstención podrá llegar a cifras alarmantes (+ – 88% de abstención al voto) según estos datos un rechazo tan alto a las urnas convocaría nuevas elecciones con la particularidad de tener que reformar el sistema Dictocratico por una Democracia Real, con políticas y decisiones interactivas donde participe el  pueblo soberano.

Si esta es la realidad, si lo que dice Metroscopia es cierto, estamos ante un panorama desolador y muy cerca de una insurrección popular, de una rebelión de las clases. El panorama lejos de mejorar, por muchos brotes de esperanzas que nos digan desde la Moncloa, sigue siendo desolador. El cierre de la temporada estival obligará a volver a las filas del paro obrero a decenas de miles de trabajadores, contratados con contratos antes llamados basura y que hoy se consideran como “maná del cielo”. La caída de empresas de autónomos es catastrófica y se comenta que es posible que se reduzca el sector a menos del 50%. Las Pymes no aguantan la falta de financiación y están “desbancarizandose” y buscando nuevas alternativas acaban en brazos de oscuros productos “financieros” que avalan incluso con su propia vida. La mafia se hace un hueco dentro de la crisis e intenta sacar provecho de la tragedia pase lo que pase.

 Con estos pensamientos y bajando de la moto, me encuentro con Pepe que con la factura de Endesa en la mano me dice que le cortan la luz del bar si no la paga sobre la marcha, que si le puedo prestar 100 euros que no llega, nos acercamos al cajero más próximo y le resuelvo el pequeño drama. Veo a Pepe alejarse con paso rápido y hablando solo. Me consta que a Pepe le ha costado muchísimo pedirme ese pequeño préstamo (el que no pienso cobrar y lo doy por bien gastado) le ha dolido en el fondo de su alma perder parte de su escasa dignidad.

Entro en el Bar Atlántico y pido un café y mientras me lo sirve el camarero pienso que me tomaré un Johnny Walker negro en copa y seco. Vuelvo la cara y veo en el fondo de la barra a Vicente, que me mira y me saluda con la mano, opto por saludarle desde lejos, ya he tenido suficiente dosis de amargura para que Vicente me cuente, a sus 56 años, que se le agota el pago por desempleo y que, aparte de tomarse sus vinos “pa olvidar” no sabe si irse a Venezuela o al Congo Belga a descapullar monos.

 

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