FIRMAS Marisol Ayala

La amistad que nunca existió. Por Marisol Ayala

No voy a dramatizar con la muerte de mi pobre hermano porque estaba enfermo desde hacía mucho, y ya descansó. Él y nosotros. Pero si me apetece decir ahora, cuando la mente está fría y la serenidad descansa en el salón, que de la misna manera que estos dias duros he tenido a mi lado, cerca, muy cerca, a gente muy querida, he echado en falta a una persona cuya soberbia y amargura le impedió dar un paso y estar con quien ha sido su amiga durante muchos años. Era amiga, ya no lo es. Esa amistad ya no sirve para nada; solo sirve para recordar que cuando alguien deposita su felicidad en un hombre y no es correspondida para algunas lo fácil, torpe y patético, es coger una escopeta y disparar a todo lo que se mueve, incluída a una larga amistad. La mató de un tiro en la espalda. ¿Se puede ser más ignorante cuándo ella sabe bien que la soledad vive en su casa, en su vida y en su alma..?. Que recuerde que quien ha muerto es mi hermano y que sepa que era fácil cumplir conmigo y los míos enviando un breve sms, un wasaps, un correo y dar el pésame. No tuvo tiempo. No sabe. Allá ella. Tal vez le pedimos demasiado a la gente sin reparar que esa amistad realmente nunca existió, fue una amistad interesada y no por parte mía. Lo curioso es que han sido dias despues del suceso cuando ha venido a la memoria su ausencia, señal de que mi subconsciente la estaba sacando de mi vida.

Para todo ya es tarde. Se acabó prórroga.

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