FIRMAS

Hiperdino impune. Por Murphy

En agosto del pasado año el presidente Rivero se ofreció a intermediar con los bancos a favor de los hermanos Dominguez y Javier Puga que pretendían comprar los cerca de doscientos supermercados de Dinosol en Canarias, operación que se cerró en el mes de septiembre. En palabras del viceconsejero de presidencia, Jorge Rodríguez, la defensa de los cinco mil quinientos puestos de trabajo justificaba el inaudito apoyo institucional. [Así lo cubrió la televisión pública]
Loable que el don Paulino interceda con la banca, ojalá que hubiera hecho lo propio para evitar las no sé cuántas decenas de miles de despidos desde el inicio de la crisis. Pero no es el caso, hay empresarios y empresarios.
Los nuevos propietarios prometieron abaratar la cesta de la compra y proteger a los productores locales frente a la amenaza de las grandes cadenas nacionales [noticia], qué bonito. Y dicho y hecho, aunque solo la primera parte, la de abaratar la cesta de la compra. Una obsesiva pugna con Mercadona, dicen, su natural competidor por distribución geográfica que ya ha perdido una importante cuota de mercado que todavía no está confirmada.
La estrategia de los nuevos gestores de Hiperdino, que parece que les está funcionando a la perfección, consiste en vender por debajo del precio de coste un importante catálogo de artículos de primera necesidad y de marcas líderes, muchas de fabricación canaria, como habían prometido. Una práctica, la venta a pérdidas, prohibida por la ley y que ya ha sido sancionada en repetidas ocasiones por la Dirección General de Comercio del propio gobierno regional. Hiperdino paga la multa y sigue con su plan: una clara tomadura de pelo a la autoridad administrativa y, en definitiva, a los ciudadanos.
Alguien puede pensar que poder comprar barato es una bendición, que el beneficiario es el consumidor, que es de agradecer en esta época de estrechez. Y es verdad, el problema no resulta tan evidente, hay que explicarlo. Quien vende a pérdidas tiene que poner dinero para sostener la empresa en activo (¿para eso quería Hiperdino el préstamo conseguido por el Gobierno?), cuanto más venden, más pierden. Cuando persisten los bajos precios como ocurre ahora, el resto de operadores imitan al líder y ponen en riesgo su propia viabilidad. Es decir, con una práctica de este tipo el más grande, el que más dinero tenga o el que reciba el favor oficial, puede provocar la quiebra de sus competidores, lo que supondría despidos (aquello que se pretendía evitar). Por eso la norma impide este tipo de abusos.
De persistir en esta conducta de descuento salvaje podría ocurrir que Hiperdino no consiga el suficiente volumen que compense las pérdidas lo que provocaría su quiebra (concurso de acreedores) o que por el camino sean otras empresas del sector las que se vean comprometidas. Eliminada la competencia nada impediría que los precios suban por encima de lo razonable. Es importante que quien tiene un gran peso en el sector actúe con responsabilidad.
De esto no se habla. El Gobierno sanciona pero en silencio y los medios de comunicación no cuestionan la forma de operar de un importante anunciante, aunque se demuestre irregular. El consumidor debe saber lo que está pasando y actuar en consecuencia, el consumidor decide dónde gastar su dinero… cuidado con el pan para hoy y hambre para mañana.

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