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Los recortes llevan a la ULL a fusionar centros y departamentos para poder mantener la plantilla

Elblogoferoz.-El Claustro de la Universidad de La Laguna celebró ayer jueves 27 de junio una sesión monográfica para debatir acerca del proyecto de fusión de centros y departamentos, que finalmente fue respaldado por el órgano colegiado. Así, tras un intenso debate fueron rechazadas aquellas propuestas de resolución que propugnaban la paralización del proceso o su desarrollo por fases, mientras que se aprobaron otras en las que se insta al rector a continuar con estas medidas “para alcanzar un mayor grado de eficiencia” del sistema.

También entre las propuestas refrendadas en la sesión de hoy figura la continuidad del proceso, “garantizando, como hasta ahora, el máximo de transparencia informativa y participación”. Se acordó igualmente que este proceso vaya acompañado, en la medida de lo posible, de los recursos materiales necesarios para los estudiantes en sus respectivos centros, al tiempo que se insta al rector a informar a la representación estudiantil para conocer su opinión sobre esta iniciativa.

Esta sesión es continuidad de la celebrada el 26 de abril, cuando se informó de la metodología y filosofía que se ha seguido en este trabajo. Como ya se dijo en ese momento y volvió a recalcar el rector, Eduardo Doménech, el objetivo es mantener la plantilla y reducir el impacto que futuros recortes podrían tener en la estructura universitaria. “Todo ahorro debe ser una prioridad, no sólo porque está en juego el futuro de muchos profesionales, sino porque el futuro pasa por estabilizar la plantilla para afrontar mejor la situación de adversidad a la que nos vemos sometidos”, explicó Doménech.

En cuanto al ahorro que supondrá esta medida de fusión de centros y departamentos, aclaró que no se puede precisar la cantidad exacta porque el proceso no se ha cerrado, precisó el rector, quien sí adelantó que eliminará dos vicerrectorados y ocho cargos entre asesores y directores de secretariado, a lo que hay que sumar la reducción del 25% ya ejecutada con anterioridad en las nóminas de todos los vicerrectores de la ULL. La estimación de ahorro, en su conjunto, incluida la reducción de cargos académicos de centros y departamentos, rondaría los 400.000 euros.

“A los que estimen esta cantidad como poca o insuficiente, les recomiendo que la dividan por el coste de cada profesor asociado o contratado, y a partir de ahí valore la relevancia de ella”, agregó el rector.

Con todo, esto no garantiza que la universidad no se vea abocada a despidos de su personal si el escenario económico y la dotación financiera se vuelven más adversos. Por eso insistió que todo lo que se pueda hacer para evitar una política de despidos se hará, como ha afirmado tanto en público como en privado, señaló, “a no ser que ustedes me impongan lo contrario”.

Este proyecto de fusión pretende además conseguir mayor eficiencia en la gestión de la universidad, añadió, y establecer una mayor equidad en los campus, con estructuras de apoyo administrativo desiguales y en las que no se ha tenido en cuenta el total de alumnos ni las condiciones de las infraestructuras.

Este proceso de reforma interna se realiza con el deseo expreso de lograr el cambio y asegurar así la sostenibilidad institucional, precisó Doménech. “Hay algunos que prefieren esperar a que le impongan los cambios, sin tomar ninguna decisión. Quien quiera jugar a esta estrategia que lo haga, pero este rector tiene clara su vocación, que no es precisamente continuar siéndolo, sino la reorganización de las plantillas y la equidad del sistema”.

Doménech dio cuenta de la metodología empleada en el desarrollo de este proyecto. Así, aclaró que se ha celebrado un conjunto de reuniones mixtas y también se ha tenido en cuenta el parecer de la conferencia de decanos y la de directores de departamento, “ya que ellos representan a la comunidad universitaria de su ámbito de actuación”.  Además se ha creado un espacio en la web institucional llamado Gobierno Abierto, donde se han colgado todos los documentos y se ha abierto un foro de debate para la expresión libre de la comunidad universitaria.

Con aquellos departamentos con los que no se ha logrado un acuerdo, el rector adelantó que se abordará un trámite de audiencia la próxima semana, para tratar caso a caso. En cuanto a la situación del PAS, añadió asimismo que en el caso de que este proceso derivara en una nueva relación de puestos de trabajo, los procedimientos y toma de decisiones serán negociados con los órganos de representación pertinentes.

Se ha garantizado que los nuevos centros superen el millar de alumnos, en el entendido de que por debajo de esta cifra se pierde eficiencia. Otros criterios cuantitativos han sido el número de profesores y de titulaciones de grado y posgrado. Se ha estimado que, en un principio, centros de grandes dimensiones como Derecho o Educación, no requieren fusionarse.

En cuanto a los departamentos, se ha entendido que el número promedio es el de 40 profesores por departamento. La previsión temporal es tener el proceso concluido al inicio del curso 2014/15, cuestión además que deberá contar con el visto bueno del Consejo Social y del Gobierno de Canarias.

Falta de participación

Tras su intervención, los grupos claustrales tomaron el turno de palabra para expresar su parecer. Tanto los representantes de los sectores del alumnado y del PAS se quejaron de la falta de participación en el proceso, en el que dicen no haber sido consultados expresamente.

Así, el grupo de alumnos AEULL mostró su preocupación por la situación económica que atraviesa la universidad y la posibilidad de deterioro de servicios ante esta reforma. Analizando el texto, señaló que no queda claro que no se vayan a efectuar despidos o que no se altere el funcionamiento de las secretarías de los centros, al tiempo que planteó dudas sobre la futura reubicación de algunos centros.

El grupo de estudiantes ICEP rechazó el proyecto, en el que el alumnado no ha sido escuchado como sujeto interesado en este proceso, adujeron. “Le solicitamos que se reúna con los grupos claustrales y delegaciones de alumnos, y también le pedimos informe económico detallado”. Para este grupo claustral, el documento presentado ante el Claustro está incompleto y no resulta convincente, por lo que instaron al rector a que paralice el proceso de fusión de centros y cumpla con los principios metodológicos anunciados en el documento.

A los alumnos pertenecientes a IURE les preocupa que las medidas conlleven perjuicios para el alumnado, mientras que para EUPAS, perteneciente al sector del PAS, las formas empleadas en este proceso no han sido adecuadas, ya que no se ha contado con la opinión de este sector. Expresaron muchas dudas acerca de esta iniciativa, y, de hecho, señalaron que no hay informe alguno que acredite las ineficiencias del sistema. ¿Es innovador volver a una estructura de hace treinta años?, se preguntaron. “No hay documentos ni se ha sido informado sobre qué modelo de estructura administrativa se quiere”.

En opinión de Grupo del Pas, “la forma en la que se ha llevado el proceso ha abierto la caja de los truenos, de tal forma que sobre un aspecto en el que había consenso se ha tornado en disenso del Claustro”. A pesar de la prudencia en la ejecución del gasto, este grupo considera que “también se han ejecutado acciones en las que se despilfarraron recursos”, como es la creación de centros pequeños y divisiones departamentales. No obstante, hay que tener en cuenta que no tenemos dinero y que hay una reforma universitaria en ciernes, precisaron. “Parece previsiblemente una pérdida de estudiantes y de financiación, al tiempo que resultará difícil lograr financiación adicional”.

Por su parte, Liga de Profesorado calificó este proceso de fusiones de “extraordinario”, en el sentido de que nunca se ha producido nada igual en al Universidad de La Laguna. “Tenemos que ver en qué podemos ahorrar, y máxime en el muy decidido y alabado empeño de no expulsar a nadie. Han sido informados los sindicatos de profesorado y de PAS, el rector se ha comprometido a informar al Claustro, y ha cumplido. El proceso comenzó con unas comisiones creadas para la ocasión, que han trabajo mucho y bien, aunque también se han generado dudas y sombras”.

Para este colectivo de docentes, el proceso continúa abierto, y además hace falta que se publique el estudio de cargas de trabajo del PAS funcionario, “ya que no podemos basar los razonamientos en un estudio que no se conoce. Es importante además que quede clara la prestación de servicio público”.

PAS en Acción dijo mostrarse de acuerdo con la idea, pero no con el método. “Los decanos son los representantes de los centros, pero no negocian las condiciones laborales de los trabajadores”, apuntaron, para luego señalar que, a su juicio, el efecto de la reestructuración apenas se notará en el profesorado, “pero sí en los más débiles: el alumnado y el PAS”. Este último colectivo verá incrementada sus cargas de trabajo y se convertirán en los “chicos parta todo”.

EDUCCA, del sector del alumnado, añadió que ha tenido que llegar el mal tiempo para afrontar las ineficiencias y disfuncionalidades de esta institución. A este grupo le preocupa cómo afectará esta medida al funcionamiento de los centros y además, dijo, no se garantiza la permanencia de los puestos de trabajo.

ACE, del mismo sector, tildó la propuesta de mala y apresurada, basada en poca documentación. “No se han reunido ni una sola vez con el sector del alumnado”, por lo que solicitaron el aplazamiento del proceso. AMEC, por su parte, calificó a la universidad de ineficiente y derrochadora y pidió nuevamente la dimisión del rector.

Programa por una Universidad Canaria, del sector de los docentes, señaló que “sigue sin haber un documento que diga qué problema pretendemos resolver”. Ha quedado claro en su opinión que el motivo principal es el ahorro presupuestario, valorado en 400.000 euros, que representa el 0,2 % del presupuesto de la universidad. “Es tan poco que para ahorrar medio millón se pueden tomar otras medidas, y sin tocar nada”. Por tanto, no entiende “por qué hay que hacer una reorganización profunda de la institución para tan sólo 400.000 euros”. Además, esta cantidad no resuelve el problema de un pretendido recorte presupuestario impuesto por la administración central, añadió.  Esta operación necesita más tiempo, a su juicio.

Por último, Renovación Convergente, también del sector del profesorado, afirmó estar  totalmente a favor de la fusión. “Tenemos que buscar mayor grado de eficiencia, sostener la estabilidad de las plantillas y en consenso con todos. Lo que se ha emprendido es un cambio radical, nunca visto en la ULL. Espero que el equilibrio y la inteligencia reinen en el proceso”.

Respuesta final

El rector intervino nuevamente para aclarar algunos puntos. Sostuvo que los alumnos no han estado fuera del pensamiento de las comisiones negociadoras, y que de hecho el criterio básico para definir los futuros centros es el número de alumnos. Además, este colectivo está representado en la figura de los decanos o directores de escuela y en los directores de departamentos, en cuya elección participan.

Los espacios físicos no van a cambiar, aclaró, ni se van a demoler edificios ni nada parecido, sólo cambia la organización de la estructura. Tras la intervención de los alumnos, el rector se comprometió a reunirse con ellos. Preguntado durante el debate por posibles razones ocultas, el rector respondió con otra pregunta: “¿Qué más fantasmas quieren ustedes que nos hayan reducido 30 millones en cuatro años? Negó la falta de transparencia, ya que en la web se ha publicado todo el proceso, con sus documentos adjuntos y el foro de debate.

Una disminución de centros y departamentos no es incompatible con un buen servicio público de calidad, añadió Doménech, y, de hecho, citó muchas universidades españolas donde ninguna tenía más de 15 centros. En el caso de los departamentos, el panorama es parecido.

Este proceso no producirá en ningún caso reducción del PAS, sino reasignación de funciones y servicios, en función de las nuevas necesidades, concluyó.

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