FIRMAS Juan Velarde

Bretón: El ‘Norman Bates’ español. Por Juan Velarde

El juicio a José Bretón está empezando a cobrar tintes dramáticos. Los testimonios que se están contando en la vista en los juzgados de Córdoba están dejando cada día más claro que este supuesto parricida empieza a perder esa etiqueta de ‘supuesto’ para convertirse sin género de dudas en el verdadero asesino de sus hijos, un ser despiadado, inasequible al desaliento y a la desesperación. Se han puesto nuevamente los vídeos de sus entradas y salidas del parque de la capital califal y en modo alguno se le percibe como alguien que acaba de extraviar a sus dos pequeños, pero actúa perfectamente ante las cámaras de seguridad, como intentando dejar constancia de que estuvo allí. Lo que pasa es que no hay reflejo de que los niños estuviesen, entre otras razones porque ya había conseguido, supuestamente, carbonizarlos en la hoguera.

Sólo el amor de una madre (y hasta cierto punto es comprensible esa ceguera materna) es capaz aún de creer que este siniestro personaje es inocente de la desaparición y muerte de Ruth y José. Nadie en el juicio ha hablado en su favor, cualquier duda en la vista es interpretada como un paso más hacia su condena definitiva, a pasar unos cuantos años en la trena, en la sombra, donde nunca debería salir por nunca jamás porque este Norman Bates a la española nunca estará preparado para llevar una vida normal. Siempre se correrá el riesgo de que coja a otra persona y acabe haciéndola picadillo.

Psicológicamente, y ese es el miedo que da, es un tipo muy inteligente, sabe actuar a la perfección, conoce qué papel adoptar en cada situación. Ha habido veces, lo reconozco, que lo ves sentado frente al estrado y piensas que este tipo ha sido incapaz de cometer un crimen de estas características, que alguien le ha jugado una mala pasada, que no es normal que él esté ahí sentado. Y además, porque la memoria es muy larga, nos acordamos enseguida de Dolores Vázquez, acusada y encarcelada por el asesinato de Rocío Vanninkhoff hasta que se demostró que había sido un borracho inglés, Tony King, quien perpetró el macabro crimen. Lo que sucede es que en este caso no hay nada que le pueda salvar porque hasta están constatadas sus amenazas de llevarse a alguien por delante.

En fin, que ahora tenemos un receso de dos días, pero el lunes volveremos a la carga, a seguir escuchando un rosario de testimonios sobre este macabro individuo, aunque sería deseable, por el bien de la propia familia, que esto se resuelva con prontitud. Ver a todas horas y en todas las cadenas tal despliegue informativo y tal festín de detalles sobre lo que sucedió no puede hacer ningún tipo de bien a nadie.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario