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El Cine Víctor quiere iniciar su nueva etapa el 1 de agosto con el estreno de Guerra Mundial Z. Por Eduardo García Rojas

 

“Y trató de imaginar cómo se vería la luz de una vela cuando está apagada.” (Lewis Carroll)

Me encuentro con Eladio Fraga mientras rambleo y lo primero que le pregunto es si se ha vuelto loco.

– ¿Loco?

– Lo digo por eso de reabrir el Cine Víctor. ¿Va en serio la cosa?

Eladio se pasea la mano por el bigote a lo Clark Gable que alfombra debajo de su nariz.

– Pues sí.

– ¿Estamos hablando del mismo Cine Víctor?

Nos detenemos en el kiosco de La Paz y nuestras miradas coinciden en la entrada del antiguo palacio –me niego a llamarlo templo– cerrado a cal y a canto.

Eladio asiente y por señas insisto que se ha vuelto loco.

La nave va.- dice Eladio, no sé si porque de repente se ha vuelto felliniano,  lo que pondría de manifiesto que, efectivamente, se ha vuelto loco.

– ¿Un cine como el Víctor rentable en estos tiempos?- pregunto por seguir hurgando en la herida, imbuido, quien sabe, por el espíritu del dichoso y loado sea su nombre Santo Tomás.

Eladio se encoge de hombros.

“Te has vuelto un romántico” pienso, no digo, mientras mi cabeza recupera momentos vividos dentro de ese cine que fue, reitero, un palacio nunca un templo.

– ¿Y para cuándo la inauguración?

– El 1 de agosto.

– Vaya. Encima, en verano, con dos… Ya sabes, con dos…

Eladio vuelve a pellizcarse el bigotito a lo Gable que sombrea su nariz.

– ¿Cuentas con algún respaldo institucional?

– No, todo privado.

– Vaya…  ¿Y será cine, cine?

Eladio asiente.

– Nada de teatro, nada de monólogos, nada de conciertos, nada de mítines políticos que, como sabes, son algo así como teatro, monólogo y concierto todo junto y revuelto…- digo en plan bromeo.

– Cine. Solo cine.- asegura Eladio.

La mente se me ilumina entonces y suelto el tópico titular que circula beodo por mi cabeza.

– El Cine Víctor reabre sus puertas cual ave Fénix.

– ¿Qué dices de Félix?- comenta Eladio distraído, perdido en su universo con sonido a sensurround.

Pero no hago caso, y voy a lo mío.

– ¿Y se puede saber que película estrenará esta nueva etapa del renacido Cine Víctor?

Eladio continúa en su mundo con sonido sensurround.

– Eladio, ¿me escuchas, Eladio?

Me mira, se pellizca el bigotito y no sé si sonríe.

Guerra Mundial Z.

– ¿La del Brad Pitt?

– La del Brad Pitt.- me confirma.

– ¿Y luego?

– La última de Guillermo del Toro.

Buscando por la red me entero que se trata de Pacific Rim, una película de monstruos con robots pilotados por humanos bajo el fondo del mar que combaten contra colosales criaturas infernales.

Cine de autor con todas sus letras.

O lo que es lo mismo, que Eladio sigue siendo Eladio.

– Cine de estreno entonces el que se proyectará en el Víctor. Como en los viejos tiempos…

Eladio asiente y vuelve a pellizcarse el bigotito a lo Gable que tiene debajo de la nariz.

– ¿Puedo publicar lo que me acabas de decir en el blog?

– Sí, sí…- repite.

– Hasta la próxima entonces.- respondo aún desconcertado.

Mientras lo veo alejarse no me queda muy claro todavía si Eladio es consciente de la inversión que tiene que ejecutar en el Cine Víctor.

De la profunda remodelación que debe someter a la sala, que cuenta con dos pisos –en mis tiempos decíamos la parte de arriba y la parte de abajo–, así como la de mejorar la instalación técnica. El proyector, la pantalla, el sonido entre otras ¿menudencias?

Veo como Eladio se sienta en una de esas sillas metalizadas que rodean la fuente de la que antaño fue la Plaza de la Paz y que da, como todo vecino que se precie de esta capital de provincias sabe, justo delante de la fachada del Cine Víctor, con su letrero de neón apagado.

¿O quizá esté fundido?

Vuelvo a mi café con leche.

Y susurro entonces

– Suerte, inglés….

Lo dice Nick Nolte en Adiós al rey (John Milius, 1988).

Saludos, ya lo saben, desde este lado del ordenador.

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