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El perfecto idiota. Por Joaquín Hernández

Lo es,  y no tiene remedio, el perfecto idiota existe y tiene su perfil, pongamos por ejemplo a Juan.

Juan lleva dos años en el desempleo, con 43 años ve difícil su incorporación al mercado laboral. su profesión, albañil solador, no está en alza y mucho  menos existe demanda en un sector en decadencia y que tardará más de 20 años en volver a resurgir con un dinamismo capaz de absorber la mano de obra cualificada  que dejo en el paro obrero a un par de millones de trabajadores del sector. Juan es uno de los más de 30 millones de españoles que se consideran indignados, puteados, chuleados y robados por el sistema “democrático choricero” del PSOE y el PP. La suerte de Juan es poder contar con su madre viuda y su pequeña casita en el pueblo donde se ha refugiado con su mujer y sus dos hijas. Algún cáncamo, algo de “economía sumergida” y la pequeña huerta de la casita de su madre, más los  425 euros de pensión de viudedad de la señora Amparo mitigan la penuria y la miseria de Juan y su familia.

Juan se queja de la pérdida de sus derechos fundamentales al trabajo, a la sanidad pública, a la vivienda y a la educación pública y universal. Se queja de todo y se queja con razón. Juan no comprende la política de lo absurdo, ni sabe quién es esa señora de nombre ruso llamada Troika, y cada día que ve a la “alemana esa” le dan ganas de romper a patadas la pantalla del televisor de plasma, único vestigio de un pasado mejor y más confortable. Las últimas elecciones votó desesperado a Izquierda Unida, no se fiaba de la cara de Rajoy del que dice de todo menos bonito, jurando en arameo toda clase de insultos e improperios a él y a su gobierno. En las tertulias de la plaza del pueblo es el que más alto grita y vocifera, el más ofendido y agraviado por los bancos y no entiende como se ha podido pedir miles de millones de euros para salvar a esa mafia legalizada a base de comprar voluntades.

A Juan le gusta criticar y en todo lo que critica, con o sin entendederas, tiene razón. Sabe muy bien que la pobreza le ha llegado a él al igual que a más de 25 millones de españoles les está llegando y que lo próximo en tocar el timbre de su puerta será la miseria.

Cuando se convocan manifestaciones, convocatorias de protestas cívicas, algaradas en contra de un gobierno inepto y traidor, Juan prefiere el vino D. Simón y la tertulia en el bar de Pepe mientras echa la partidita de dominó que acudir a las concentraciones de protesta. Porque una cosa es protestar en la plaza del pueblo o en el bar de Pepe, y otra es exponerse a que lo vea el Alcalde del pueblo  o bien que la pasma o los picoletos te arreen de lo lindo e incluso te detengan y lo pases putas sin comerlo ni beberlo.

Juan es el clásico estúpido que no defiende sus derechos en ninguna manifestación popular. Juan es uno de esos 6, 5 millones de parados más familias que se queda en su casa aguantando y esperando que llegue el milagro. Sin embargo este Juan español se ensalza de orgullo hispano cuando gana su selección un torneo futbolero, es el primero en salir a la calle tocando la bocina de su coche y haciendo que su mujer y sus hijas con sus bufandas y bandera de la selección o de su equipo alardeen y griten Viva España!! ¡! Soy Español, Español, Español…! se toma una docena de cervezas y se gasta el dinero del pan de cada día, ¿pero qué más da? Un día es un día!!

Hay que salir y manifestar el orgullo, la raza y el compromiso solidario con su equipo del alma o su selección con el Iniesta de mi vida. Así salieron a las calles de la ciudad condal más  un millón y medio de personas para vitorear el triunfo, de un club que se declara simpatizante de la independencia de Cataluña, por ganar la liga del país que dicen los tienen colonizados; la liga de España. ¡¡Manda huevos!! Y acompañan por las calles al Barcelona FC gritando eso de ¡¡Visca el Barça¡!

Y en Madrid se llena la fuente de Neptuno y se hacen cargas policiales contra los “colchoneros” que están  dispuestos a pasarlo en grande rompiendo mobiliario urbano para festejar la Copa del Rey que ha ganado el Atleti. ¡¡ La copa del Rey que ellos mismos critican ¡! Y salen en Granada, donde el paro obrero es acojonante, con las banderas del Granada CF agitándolas llenos de alegría porque se ha salvado del descenso… y así seguimos llenando de millones de perfectos estúpidos nuestras calles y plazas celebrando con alegría y desenfado los triunfos deportivos de nuestros equipos, mientras tanto el gobierno, la tía esa rusa llamada Troika y la alemana “gedionda” siguen frotándose las manos y premiando al Gobierno de Rajoy como el gobierno más dócil y obediente de la Unión Europea.

Millones de perfectos estúpidos nos rodean, imaginemos que un día despierten de esa estupidez esférica y recuperen la cordura saliendo todos, con mujeres e hijos, abuelas y abuelos,  a decir ¡¡ SE ACABO LA FIESTA QUE PAREN LA MUSICA ¡! PARTY IS OVER, THE MUSIC IS OVER ¡!

Y sacando de la Moncloa a garrotazo limpio a Rajoy y sus boys empezar de nuevo una verdadera democracia donde el pueblo sea el único y real soberano de su destino.

¿Será posible?

 

 

 

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