FIRMAS

¿Somos tontos o nos hacen tontos? Por Joaquín Hernández

La traca anunciaba la mascletá final, el fin de fiesta del gobierno de Rajoy. El representante de la cosa del trabajo, que no la Ministra del ramo, comunicaba con bombo y platillo la información sobre el desempleo en el último trimestre.

En el primer trimestre los datos, no creo muy fiables teniendo en cuenta que los proporcionan los mismos de siempre, daban unas cifras que harían temblar al más sólido de los gobiernos de cualquier país del mundo; 6.202.000 parados que significa el 27,16% sobre la población activa. Las reformas laborales solo han servido para estimular el trabajo basura, esa es la puñetera realidad y de esa realidad es de donde salen las cifras tan “estupendas” que regala nuestros oídos de ignorantes, palurdos y gañanes españolitos de a pie, el sicario de Rajoy. Por lo visto, y aquí es donde se nos pierden las neuronas por un laberinto sin salida, los últimos datos del registro de desempleo son muy “esperanzadores” según palabras de la Sra. Bañez, que ya no invoca a la blanca Paloma. La información que nos ofrecen induce a confusión ya el antiguo Instituto Nacional de Empleo (Inem) nos dice que tienen registrados como parados a finales de mayo a 4,890.000 parados, o sea, es el recuento de las personas registradas en las oficinas en demanda de empleo. Sin embargo la Encuesta de Población Activa es mucho más concluyente y verídica, aunque ambas pueden ser y de hecho son manipuladas por las instituciones públicas dependientes del Ejecutivo y siempre a su beneficio.

La pregunta del millón es ¿se puede considerar un empleo aquella prestación laboral que se realiza por unas cuantas horas al día y unos días al mes? Más bien es una limosna trabajada,  que un trabajo remunerado dignamente. El cinismo con que se trata el drama de millones de personas aplicando frases como “datos esperanzadores” es de juzgado de guardia. Todos sabemos que mientras estemos sometidos a la política cochambrosa, esperpéntica y de lo absurdo del Gobierno de la Troika no levantaremos “cabeza”. Hasta que no vuelva a existir en España un Estado Soberano independiente, no sometido a oscuros intereses financieros, que podamos decidir nuestro futuro libres de influencias y de invasiones depredadoras, la esperanza no existe ni existirá, la pobreza y la miseria seguirá creciendo, porque solo con la urgencia de poner en marcha la economía productiva, incentivando el sector primario y la investigación y desarrollo podremos, a largo plazo, atisbar un poco de esperanza e ilusión.

Que no nos vengan con engaños, ni las nubes se levantan, ni los pajaritos cantan, ni se ha acabado la tormenta perfecta. No se puede gobernar en contra de la gente que compone la mayoría social de un país con la excusa de tomar medidas en pro a la solución  perfecta a una crisis en la que nada tenemos que ver, son tan estúpidas que acabas preguntándote ¿somos tontos o nos hacen tontos?

Esto  acabará mal muy mal…

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