FIRMAS Salvador García

Canarias, el compromiso que prevalece. Por Salvador García Llanos

Canarias, aún pendiente de vertebración, aún con vestigios pleitistas, aún con asignaturas pendientes de un consenso propio, aún con un porvenir muy incierto,  celebra hoy su festividad. Los más críticos, quienes dicen que no hay nada que celebrar, admitirán que, sin derroches ni despilfarros, tampoco es cuestión de dejar pasar, de renunciar a lo mucho o poco que nos identifica y que mínimamente nos une. Treinta años de autonomía no han sido suficientes para superar ciertos fatalismos, para dejar de mirarnos el ombligo, para contsruir la Comunidad con unos mínimos generalizados de satisfacción. Del Canarias es posible, aquel eslógan de los primeros pasos, al Ahora más que nunca, de reciente factura y controversia. Las islas siguen escribiendo su historia, entre penurias, expectativas, frustraciones y aspiraciones; y en medio de una crisis como muy pocas: quiere resistir el principal sector productivo pero el desempleo lo puede todo, lo condiciona no se sabe bien hasta que se palpa. Que no se esfuercen en ofrecer incrementos ni cifras aparentemente indicativas de mejora cuando la realidad, en el terreno más próximo, es la de siempre.

No es, pues, una celebración para sentirse plenamente felices. Canarias quiere pero le cuesta poder. Tiene recursos, claro, naturales y humanos. Pero siempre anduvo ensimismada y ahora que la crisis golpea y se ensaña trata de mantenerse a flote sin necesidad de acentuar el tradicional victimismo. Algunos, desde el centralismo mesetario, lo están propiciando olvidándose del interés general.
Quedan los sentimientos y por eso hay que alegrarse de las pruebas de solidaridad, pseudoespectáculos al margen. Solidarios siempre fuimos. Y tolerantes. Y respetuosos. Y con sentido de acogimiento. Nos hemos vuelto -o nos han vuelto- más recelosos. Dudamos mucho, se ha frenado el aperturismo. Si eso significara más realistas, vale. Pero no parece, salvo en materias lúdicas, como el deporte o el carnaval, en las que está más que acreditada la potencialidad creativa y la capacidad de movilización.
Por eso, los testimonios de compañeros que hoy ocuparán tribunas públicas no solo interesan sino que son merecedores de reconocimiento. Para ellos es una fecha doblemente señalada: uno recogerá el premio Canarias de Comunicación y hablará en nombre de los galardonados; el otro presentará un nuevo libro titulado Canarias: las guerras invisible, acaso muy apropiado.
Se trata de Leopoldo Fernández y Angel Tristán, tan excelentes periodstas y escritores como que llegaron a ser directores de Diario de Avisos y La Provincia, respectivamente. Toda una vida profesional dedicada al periodismo y la comunicación, batiéndose en coyunturas históricas y acreditando su sabiduría profesional para ejemplo de compañeros y generaciones futuras. Leopoldo dirigirá la palabra en medio de la solemnidad institucional del Auditorio de Tenerife y Ángel lo hará. en un contexto librero, en la carpa ‘Pérez Galdós’ del parque San Telmo de la capital grancanaria. Como siempre, su escritura será fina: ninguna idea vacía, niguna palabra empleada gratuitamente.
Ambos comprometidos con Canarias, con su tierra.
Porque eso es lo que prevalece.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario