FIRMAS Salvador García

Volver a El Peñón. Por Salvador García Llanos

Sábado tarde. En otros tiempos, casi siempre era en la tarde de los domingos. Desde las 14.30, cuando señalaban los preliminares, partidos de juveniles filiales o infantiles.

Partido de ida de una promoción de ascenso a categoría Preferente. Puerto Cruz recibe al Aguilas Atlético, de Adeje. Antaño, fueron encuentros de esa categoría o del grupo canario de Tercera División que contribuimos a crear desde Radio Popular de Tenerife. De esas competiciones y también de juveniles o infantiles. O de alguna convocatoria extraordinaria, como el trofeo Teide o el Campeonato de España de Aficionados o la Liga Interregional, cuya última edición ganó brillantemente Puerto Cruz o la visita de los veteranos del Real Madrid y del Machester United, cuando Tito del Pino hizo su última genialidad: reingresar en la cancha sin permiso después de haber sido sustituido. El equipo marcó un gol ¡con doce!
Volver a El Peñón, la vieja cazuela. Ahora, con tableta (iPad) para  experimentar los contrastes. Imposible resistirse a dejar de informar, lo que hicimos allí tantas temporadas. En aquellos años, con cuaderno y bolígrafo. También, grabadora, el célebre casette. Y con teléfono instalado en el vestuario local, desde donde se escuchaban las indicaciones de los técnicos o los gritos de reproche a los árbitros. Desde otro teléfono, en la azotea de un hotel próximo, reconvertido en dotación policial, también informamos.
Las nuevas tecnologías, ya se sabe. Breves mensajes para ir dando cuenta de lo que acontecía. No mucho más allá que tiempo de juego y resultado. Quienes habitan en la red social y están conectados empiezan a responder y a comentar. Alguno, aficionado de toda la vida, hasta lo agradece. Y otro, el concejal de Deportes, mejor situado, hasta corrige la errónea apreciación de la expulsión de un jugador local, ya en las postrimerías. En la plaza, hay testimonios que verifican el seguimiento hecho a través de la red. Lo que hay que ver: sorprende la atención. La avidez de información, Y la inmediatez.
En El Peñón hay menos gente de la esperada para tratarse de un choque trascendental: está en juego una categoría superior. Es más, pronto se advierte que la nutrida presencia de aficionados visitantes se hace notar, es más ruidosa y hasta más entusiasta. Cuando de protestar al árbitro se trata, también se nota la diferencia. Un coro infantil, apoyado por el sonsonete alborotado de unos timbales, es toda la animosa resistencia portuense.
Inevitable preguntar por la identidad de los jugadores, Hijos o nietos de amigos: se descubre sobre la marcha, incluso algún parecido si hubo antecedentes futbolísticos. Los minutos pasan sin goles. La producción de los portuenses es muy menguada: no tiran a puerta. Menudean los patadones. Los rivales, más corpulentos, acreditan mejor disposición táctica y disponen de las oportunidades más claras.
El uso de la tableta llama la atención a algún aficionado cercano en las gradas que se empiezan a despoblar. Otro recuerda “el aparato digestivo”, nombre con el que identificaba al casette con el que registrábamos declaraciones. Y ambos se enteran por esa vía del fichaje de Neymar por el Barcelona. Lo que va de ayer a hoy.
Final del partido sin goles. Abandonamos el recinto por la misma puerta, por el mismo sitio donde lo hicimos en el pasado. Habiendo informado. Fue un retorno a los orígenes. Cuántas cosas, cuántas vivencias, cuántos aprendizajes, cuántas alegrías, cuántos anhelos, cuántas tardes de gloria y cuántas frustraciones quedaron en la vieja cazuela, antes con cancha de tierra y ahora de césped artificial…
Volver a El Peñón.

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