FIRMAS Juan Velarde

Eurorrisión: España, de ‘Malmoe’ en peor. Por Juan Velarde

300.000 euros de vellón nos ha costado a los españoles el enésimo ridículo en Eurovisión, que en nuestro caso más bien debería llamarse Eurorrisión o Eurodecepción porque uno piensa que se había tocado fondo, pero no, nos empeñamos en seguir cavando tierra abajo hasta salirnos directamente del planeta Tierra hacia el agujero negro. La verdad es que en vez de cantar, damos el cante, pero con un alto coste presupuestario que, aunque algunos digan que se trata del chocolate del loro, este loro va a morir de tanto enyugue. Cientos de miles de euros en varias naderías acaban siendo y conformando una cifra curiosa que no hay balance que lo sostenga.

Televisión Española apostó este año por un ‘sueño’, el de Morfeo, y acabó viviendo una verdadera pesadilla sueca. Nunca mejor dicho, la actuación de la cantante, Raquel, acabó como el Rosario, pero no de la Aurora, sino de una noche para olvidar. Vamos de ‘Malmoe’ en peor y encima con un tal José María Iñigo (¿hay que estar retirado de todo para que te den el privilegio de locutor el Festival de Eurovisión?) poniendo a prueba los nervios de unos espectadores que empezaban a hartarse de sus erróneas predicciones. En lo único que acertó (tampoco era muy difícil) era en que la gran favorita era Dinamarca (ver vídeo http://www.youtube.com/watch?v=k59E7T0H-Us).

El problema es que a los fanáticos del Festival de Eurovisión les encanta contentarse con la eterna explicación de que aquí funciona la vecindad, que entre repúblicas ex soviéticas, ex yugoslavas, países bálticos y escandinavos se reparten los votos y que ya está montado un contubernio sueco-finés- danés-noruego-ucraniano-croata-serbio-ruso- azerbaiyano-letón-lituano-bielorruso para que no ganen otros países.

Sin embargo, en España aún no nos hemos percatado, por ejemplo, de que este Festival dejó hace tiempo de apostar por ritmos flamencos o melódicos, que la generación que ve este evento es muy joven y buscan músicas marchosas y gente que sepa ser espontánea en el escenario. Claro, sale la española con un revival a lo Remedios Amaya y normal que sólo te den 8 puntos y un penúltimo puesto. A algo más de 35.000 euros le salió a España cada voto que recibió en su escuálido casillero. De verdad, es para hacérnoslo mirar muy en serio.

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