FIRMAS

Con los pies en el lodo y manoseado todo. Por Joaquín Hernández

Cada día entiendo menos de todo. Me siento incapaz de comprender, discernir, meditar, interpretar tanta mediocridad y acabo de decir stop, se acabó, no leo más para no sentirme cabreado, abochornado e insultado.

Si es cierta esa leyenda urbana que va diciendo del sueldo de los asesores de  D. Paulino Rivero, por ahí podría empezar a recortar gastos. Dejar a nuestro Presidente escribir esos artículos es de pena,  pero si lo ha escrito un “negro” es para meterlo de nuevo en la patera y devolverlo a Rabat sin remitente.

De repente a Don Paulino y su Gobierno se ha dado cuenta de la “grave situación de los canarios y canarias en paro”, al mismo tiempo “el Gobierno ha tomado medidas para ayudar a paliar los efectos de la crisis y los recortes de los presupuestos generales del Estado con respecto a Canarias” y, sinceramente, ¿qué puedo decir ante tamaño absurdo y repentina  alarma de nuestros gobernantes? Se cansa uno de repetir una y mil veces lo  mismo, yo creo que es la falta de memoria que acusan todos los dirigentes de CC. PSOE Y PP, no se quieren acordar de que, por ejemplo, Coalición Canaria lleva timoneando el barco de Canarias desde hace más de 20 años, compartiendo la chapuza con PSOE y PP indistintamente. Don Paulino al igual que muchos salvadores de la patria o ayatolas cree, en su fuero interno, que él está llamado a salvar a los canarios del abismo en el que todos ellos, además de la crisis, nos han llevado. El paro en nuestra región es endémico

Desde siempre, históricamente, Canarias ha sido la comunidad con  más carencias en educación sanidad y vivienda, lo del desempleo ya no es histórico, es un vicio imposible de erradicar. Imposible de erradicar porque los mismos que nos han estado gobernando estas última décadas, mediocres y aburridos observadores de la pelusa de su ombligo, son incapaces de arbitrar soluciones drásticas para acabar con la miseria, la indigencia y la pobreza en nuestro Archipiélago.

Desde los tiempos en que negociaron el peor sistema económico para Canarias el famoso REF del 72, cuando nuestras brillantes y preclaras mentes viajaban a Madrid para hincharse de mariscos en Korinto y Portobelo, buen lechazo y cordero en Hermanos Botín y las noches de “bohemia y picos pardos” (o sea de puticlub ) en D´angelo o Capitán Haya a costa de los sufridos y siempre puteados ciudadanos de las Islas “Afortunadas”, hasta nuestros días que con los mismos perros pero con un collar distinto, o sea las mismas “mentes privilegiadas” pero con otro tipo de bandera, siguen puteándonos  al máximo ahora con el RIC (Reservas de Inversiones Canarias) una verdadera cueva de Ali Baba y los cuarenta mil ladrones, eso sí totalmente legalizada, donde el poderoso evade impuestos a base de esa trampa que dijeron formaba parte de “importante entramado de beneficios fiscales a empresas y empresarios que generasen puestos de trabajo para paliar el paro y la crisis y apoyar a las Pymes, en realidad su definición es:  “La RIC es un incentivo fiscal que posibilita una reducción en la base imponible de hasta un 90% del beneficio no distribuido, en el Impuesto sobre Sociedades por el importe que los establecimientos situados en Canarias destinen de sus beneficios a la dotación de una Reserva Especial para Inversiones en Canarias. La RIC puede aplicarse igualmente en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas”.

Ahora nos encontramos sin un puto euro, la tesorería apenas puede soportar los gastos de los cuantiosos sueldos de los políticos y sicarios a su disposición, ¿por qué no abrimos la lata del gofio llamada RIC y que empiece el baile de los malditos? En este puñetero país que llaman Canarias, como en el resto de ese Estado que dicen se llama España, sólo van al trullo los parias.

Don Paulino hágase un favor y háganoslo a los demás; ¿Por qué no se calla? Cobre su dinerito y termine su mansión en El Sauzal y no insulte la inteligencia de miles de canarios y canarias que, con toda seguridad, sienten vergüenza ajena cuando leen tamañas estupideces. Sin acritud.

 

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