FIRMAS

MARKETING Y PUNTO. Investigar en tiempos de crisis. Por Carmen Perera

Me pregunta un colega de profesión si aún queda alguien en este país haciendo investigación de mercados, considerando que tenemos un tejido empresarial formado principalmente por pequeñas empresas sin grandes presupuestos, y me ha hecho reflexionar sobre la que seguramente es una de las herramientas de marketing que más se ha visto afectada por estos recortes.

Yo creo en las encuestas. Mucho, muchísimo. Y digo las encuestas porque es el tipo de investigación más conocida por todos, pero hay otras herramientas que pueden aplicarse para obtener información: podemos entrevistar a veterinarios si estamos realizando un estudio sobre animales de compañía, o realizar sesiones de grupo con amas de casa para que prueben una nueva margarina baja en sal que queremos lanzar al mercado… y tantas otras, cada una de ellas pensada para extraer información de personas o colectivos. Todas, si están bien hechas, funcionan. Aunque ciertamente todas cuestan dinero.

Vaya, sin dinero entonces, ¿qué podemos hacer? Una empresa responsable (grande, mediana o pequeña) no debería tomar decisiones clave sobre su mercado sin realizar antes algún tipo de investigación sobre su demanda, gustos, preferencias, hábitos de compra, su competencia o lo que sea que pudiera afectar a aquella decisión.

Yo le diría a estas empresas que empezaran por mirar y escuchar atentamente. No parece tan caro, ¿verdad? Empecemos por escuchar y observar a nuestros clientes, a quienes nos compran hoy y a quienes han dejado de hacerlo, para conocer los motivos de unos y otros. Podemos preguntarles a través de un cuestionario o pedir a nuestro personal de atención al público (vendedores, cajeros, telefonistas, lo que tengan en cada caso) que nos transmita toda la información que manejan en su día a día, desde una simple necesidad hasta una reclamación en toda regla. Si nuestra empresa tiene presencia en las redes sociales, escuchemos activamente a nuestros seguidores, sus aportaciones son un regalo. Y luego está la competencia. También es importante fijarse en ellos, saber qué hacen mal y qué hacen bien, y por qué no, imitar aquello que pueda servirnos para mejorar nuestro servicio.

Son sólo algunos ejemplos que pueden ponerse en marcha a pequeña o mayor escala, en función de nuestras posibilidades. Para hacerlo bien sólo debemos tener presente dos ideas básicas: una, no mirarnos el ombligo, sino mirar a nuestro alrededor con intención de escuchar y de aprender; y dos, interpretar esa información adecuadamente, con objetividad y criterio de aplicación práctica. No se trata de demostrar que tenemos razón, sino de saber lo que piensa el mercado y nuestros clientes. Esto nos permitirá mejorar nuestro pequeño negocio y crecer. Y entonces sí podremos invertir en proyectos de investigación más ambiciosos porque nos habremos convertido en una gran empresa.

 

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario

Comentarios recientes