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Anotaciones necesarias sobre la tragedia del buque “Thomson Majesty”

Juan Carlos Díaz Lorenzo/Foto: Alicia Fernández Concepción.-Nos ha llamado la atención que sea la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife la que de explicaciones de lo que sucedió ayer a bordo del crucero de turismo “Thomson Majesty” en el puerto de Santa Cruz de La Palma, toda vez que ningún representante de esta entidad oficial se encontraba a bordo cuando sucedió la tragedia. Nos llama también la atención que no haya sido el capitán, el primer oficial del buque o un representante autorizado de la compañía Thomson Cruises quienes hayan salido a la palestra, ni siquiera el capitán marítimo de Santa Cruz de Tenerife, que es persona altamente cualificada y tiene potestad y experiencia suficiente para hablar de estos menesteres.

No vamos a entrar en otros detalles de algunos personajes de la política local que hablaron ayer por la Televisión Canaria refiriéndose con detalles al suceso de oídas cuando, en fin, ese trance doloroso debe ser explicado por los profesionales que vivieron el suceso y realmente entienden del tema. Es curioso que los haya que saben de todo sin haber estudiando Náutica ni haber hecho una maniobra de arriado e izado de un ténder a lo largo de su vida para dar explicaciones de estos temas, pero así son las cosas.

La tragedia se ceba, por segunda vez, en el buque ahora fletado por Thomson Cruises

Nos quedamos con dos comentarios. El primero, el de Manuel Marrero Álvarez, que fue delegado de Compañía Trasatlántica Española en Santa Cruz de Tenerife y conoce como pocos la dinámica portuaria: “El protagonismo de otros, para alardear de los pasajeros y tripulantes que pasan por el puerto, no viene a cuento, porque nada tiene que ver con este triste suceso”. Y dos, el apunte del capitán José Nordelo, con experiencia en buques de pasaje: “La IMO prohíbe realizar ejercicios de abandono con personal a bordo en los botes. Han muerto más de 75 personas en los últimos diez años por realizar estas maniobras con arriado de botes con pasaje a bordo”.

Lo cierto es que una desgracia se cebó ayer con cinco tripulantes del buque “Thomson Majesty” que encontraron la muerte en un ejercicio de rutina durante la escala en Santa Cruz de La Palma. Otros tres se salvaron por los pelos. Se trata de un accidente raro, es cierto, pero ha sucedido. El barco parece que está gafado. En una etapa anterior protagonizó otro grave accidente en aguas del Mediterráneo, cuando en marzo de 2010 un golpe de mar rompió los cristales de proa y causó la muerte de dos pasajeros. Y la noticia de ayer ha dado la vuelta al mundo y ha puesto involuntariamente al puerto de Santa Cruz de La Palma en primera línea informativa.

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