FIRMAS

El EGM sin prisas (II). Por Gorka Zumeta

Continúa…

Cope amortiza el descenso de RNE

Desde el punto de vista de cómo quedan en esta oleada los grandes grupos radiofónicos, tampoco hay novedades, excepto las ya comentadas: la superioridad manifiesta del Grupo Prisa Radio (con seis productos diferentes) que aglutina el 51,2 por ciento de toda la audiencia de radio en España, más de la mitad; la consolidación del Grupo Onda Cero (con tres productos) con un 19,1 por ciento; el Grupo Cope (con tres productos) con un 15,1 por ciento (el mismo porcentaje de la oleada anterior) y el evidente descenso del Grupo RNE (con cinco productos) que pasa de un 11,1 por ciento (2ª ola 2012), a un 9,6 por ciento, perdiendo un 1,5 por ciento en dos meses. Otro dato: la Cope no se ha ganado el tercer puesto del ranking. Lo ha alcanzado no por mérito propio, sino por demérito de RNE, que no ha sido capaz de retener a los oyentes que reunieron Juan Ramón Lucas y Toni Garrido.
Las cadenas de radio analizan con detenimiento las cifras de cada oleada de EGM

¿Dónde se han refugiado los oyentes de RNE?

Los gráficos del EGM confirman, insisto, a día de hoy (la tendencia se puede romper en cualquier momento, pero la trayectoria resulta esencial para establecer conclusiones a futuro) la buena salud de la radio generalista. La SER sigue dentro de una tendencia ascendente. En esta última oleada casi ha llegado a superar la barrera psicológica de los 5 millones de oyentes, que no ha revalidado desde 2009 (1ª oleada). Por eso el mensaje difundido por esta cadena fue “La SER roza los cinco millones de oyentes”. La cadena líder de Prisa Radio se benefició indirectamente de la pérdida de audiencia de RNE. La marcha de Lucas y Garrido provocó orfandad en algunos oyentes que, de forma natural, ideológicamente hablando, buscaron alternativas y las encontraron en la SER.
La pregunta que muchos se harán, por lógica, es ¿adónde han ido los oyentes de RNE? En primer lugar, creo que coincidirán conmigo en mi primera afirmación en este punto: los seguidores de Lucas y Garrido siguen siendo oyentes de radio, pese a todo. Por tanto, ante la decepción y el desinterés que ha provocado en ellos la nueva programación de RNE, condicionada por un drástico recorte de gastos que le obligó a prescindir de estrellas mediáticas y conformarse con la cantera, que siempre sale más rentable, se vieron en la necesidad de sintonizar otras ofertas. Es obvio pensar, por otra parte, que una radio pública dirigida por los socialistas no puede ser la misma que si está liderada por los populares. Las preferencias ideológicas tienen mucho que ver en esta historia. La SER es consciente de que, cuando llega el PSOE al gobierno, RNE se convierte en su competencia, porque aspirará a compartir la tarta ideológica de oyentes de centro izquierda. Sin embargo, si los populares acceden al poder, la SER descansa, porque sabe que la tarta la compartirá, en esta ocasión, con Cope y, en menor medida, Onda Cero; o sea, oyentes de centro derecha.
Analicemos las cifras. RNE se dejó por el camino 449 mil oyentes, casi medio millón. ¿Cómo ha sido el “reparto”? La SER ha crecido en 262.000 oyentes. Onda Cero suma 77 mil nuevos oyentes y Cope sólo 27 mil. Estas tres cadenas, en suma, han crecido en 366 oyentes, 83 mil menos que lo que ha perdido RNE. Las posteriores oleadas del EGM irán resituando la audiencia de radio en España y es fácil que la radio pública siga perdiendo oyentes por el producto que ofrece, ciertamente muy mejorable, como ya comentamos en este blog. Tampoco pretendo afirmar –resultaría gratuito hacerlo-  que exista un trasvase perfecto entre los exoyentes de RNE y su recolocación en el resto de cadenas. En todo caso, el ejercicio matemático que propongo nos sirve, de alguna manera, para visualizar el posible reacomodamiento de la audiencia de la radio española, tras el bache de la radio pública.
Sede de la Radiotelevisión pública vasca, EITB, en Bilbao
Los números rojos de las autonómicas
El paisaje de las emisoras regionales o autonómicas, dependientes de los correspondientes gobiernos autónomos, arroja unos resultados desilusionantes, utilizando un eufemismo que rebaje la adjetivación que habría que utilizar para referirse a ellos. Salvo Catalunya Radio, Radio Euskadi (con la excepción de Radio Vitoria, -48,3%), Canal Sur Radio y Aragón Radio, el resto de radios autonómicas están en números rojos, en sus resultados. Las enumero, en orden de menor a mayor pérdida de audiencia (con respecto a la 3ª oleada del 2011): Radio Galega (-2,5%), Canarias Radio (-17,4%), IB3 Baleares (-20,8%), Radio 9 (-58,1%), Radio Castilla-La Mancha (-61,5%), Radio Principado de Asturias (-73,1%), Onda Madrid (-75%).
Las cifras son demoledoras, y nadie comenta nada acerca de la correspondencia entre la ingente inversión de recursos públicos y los resultados (el apoyo, en definitiva) obtenidos, verdaderamente raquíticos. Onda Madrid ha dado 9.000 oyentes en el último EGM (3ª ola 2012), Radio Principado de Asturias, 7.000 oyentes y Radio Castilla-La Mancha ha perdido, en el último año, casi 50.000 oyentes, y se ha quedado en 30.000. Radio Galega, pese al descenso, cuenta con 159.000 oyentes, lo que le confiere un peso específico mucho mayor que el resto de autonómicas. A años luz de todas, Catalunya Radio suma 694.000 oyentes, aunque hace ya varias oleadas que perdió el liderazgo en beneficio de RAC 1, tras 15 años en el pódium.
Partiendo de que no se puede meter a todas en el mismo saco, los datos resultan incontestables en el caso de las que acumulan pérdidas que desde luego incapacitan a quienes las dirigen, si atendemos a los raquíticos e impresentables resultados obtenidos. Cuando atravesábamos por una situación económica boyante, los gobiernos autonómicos se lanzaron a la creación de sus grupos públicos de radiotelevisión, con resultado, como hemos visto, desigual. Ahora, en época de vacas flacas, llega la reflexión. Los casos de Asturias y, sobre todo, de Madrid claman al cielo. Y no estoy seguro de que la culpa sea totalmente de los profesionales que la hacen, porque por ejemplo el equipo de deportes de Onda Madrid, que ahora pretenden esquilmar a través de un ERE, está a la altura del equipo de cualquier cadena privada.
La radio en España ha gozado siempre de una extraordinaria penetración
Los hábitos de escucha de radio en España

En esto España también es diferente. Si bien compartimos con el resto de países de nuestro entorno inmediato el prime time (de 7:00 a 9:30-10:00 horas), que en otros países se adelanta en torno a una hora y media, por los hábitos laborales (de 5:30 a 8:30 horas), donde rompemos todos los esquemas a nuestros conciudadanos europeos es por la noche. De nuevo los hábitos vuelven a influir. Si tomamos el ejemplo de Francia, nuestra vecina más próxima, su hora de desayuno se sitúa en torno a las 6:00 horas y la comida llega a mediodía (12:00-12:30 horas). Los franceses están cenando sobre las 19:00 horas y acostados a las 22:00. Éste es su ritmo de vida, de lunes a viernes. En España no. Aquí se puede comer pasadas las 16:00 horas y cenar sobre las 22:00 horas. No es de extrañar por tanto que el segundo nicho de audiencia más importante de la jornada se concentre en torno a las 0:00 horas, con los programas deportivos nocturnos, y la audiencia no decaiga hasta pasadas las 2:00 de la madrugada. En el resto de Europa sería impensable mantener un horario como éste, durmiendo menos de cuatro horas diarias…
Y esto ocurre en todas las cadenas, sin excepción. Si bien la SER, como es lógico, al ser líder, acapara los mayores porcentajes de audiencia, los gráficos concentran los oyentes en torno a la mañana y la noche. La tarde, siendo importante, no lo es tanto como la noche. Las cadenas tienen que jugársela, por tanto, en estos dos tramos horarios, sin descuidar el resto, pero la inversión fundamental ya sabemos dónde hay que concentrarla.

Continúa…

 

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