FIRMAS Salvador García

Turista de tercera generación. Por Salvador García Llanos

Debe haberse hablado en FITUR del que ha dado en llamarse “turista de tercera generación”, una nueva modalidad de cliente que personaliza una de las nuevas tendencias de mercado ante la que los titulares del negocio turístico deben posicionarse. Lo previene la Organización Mundial de Turismo (OMT): “Es un viajero experimentado buscador de experiencias”. A partir de ahí, ya pueden deducir que, tal como avanza la implantación de nuevas tecnologías en los terminales del sector, hay que lanzarse a su captación.

Claro, porque la experiencia que atesora no sólo le impulsa a explorar nuevas rutas, ofertas distintas y hasta sensaciones diferentes. Le lleva también a elevar su propio techo de exigencias pues para eso se supone que se desenvuelve bien en el ciberespacio y en las redes sociales. El “turista de tercera generación” es, pues, un cliente muy tecnificado e hiperconectado, muy exigente y muy sensible a las deficiencias que le cuesta aceptar o pide que se resuelvan a un clic, de modo que si no ocurre así, se sentirá incómodo y con ganas de probar en sitios mejor dotados. Pensemos que viene de utilizar una panoplia tecnológica más o menos avanzada desde que preparó su viaje, luego pedirá establecimientos accesibles y sostenibles, más allá de los recursos convencionales.

El factor tecnológico es, pues, primordial. No iba a quedar el sector al margen de esta revolución. Otra cosa es el ritmo al que vaya. Pero que debe estar preparado para fenómenos como el que comentamos, seguro. Quien quede excluido de esta carrera -que tomen nota los destinos turísticos maduros- estará quedándose desfasado y desplazado, con muy reducido margen de competitividad.

Vendrá luego el debate: si este tipo de turista está menos humanizado o se va a comportar de forma mecánica o cómo hacer frente a clientela de dos velocidades. Que sus gustos son otros, es un hecho. El mismo secretario general de la OMT, Taleb Rifai, afirma que el eje turístico mundial se está desplazando. Entonces, hay que hacer frente a mercados de clientes caracterizados por las exigencias de su experiencia y de su diversidad. Hasta hace nada, hablábamos de turismo cultural, gastronómico, naturalista, de senderismo  o de aventura. Habrá que estar preparados para identificar y conocer a fondo al turista de tercera generación, ese que tiene un sustrato de diversidad etnográfica, religiosa, cultural y costumbrista, alimentado cada vez más por el uso de las nuevas tecnologías. Valga este otro dato: en la última edición de la World Travel Market (Londres), una encuesta entre empresas reveló que sólo el 27% de las mismas está preparada para atender, como lo esperan, los nuevos mercados.

No queda trabajo ni nada.

 

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario

Comentarios recientes