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El Vuelo, sin miedo al más allá ni al más acá

Periodista-es/Mercedes Arancibia.-Con dos nominaciones a los Oscar –mejor actor protagonista y mejor guión original- la película El Vuelo (Flight), que se estrena en los cines españoles el 25 de enero de 2013, es la historia de Whip Whitaker (Denzel Washington), un experimentado piloto, que consigue realizar un milagroso aterrizaje forzoso salvando a casi todos los pasajeros. Después del accidente, Whip, herido, se convierte en un héroe; pero según va avanzando la investigación van surgiendo preguntas acerca de lo qué pasó exactamente durante el vuelo y sobre todo de las condiciones en que el piloto se sentó aquel día a los mandos de la aeronave. A pesar de que tanto él, como los investigadores de la compañía aérea y del seguro, están convencidos de que de no estar Whip al frente del aparato no habría quedado nadie para contarlo

Dirigida por Robert Zemeckis (Regreso al futuro, Forrest Gump), y con una primera media parte plagada de escenas e imágenes que “pueden herir la sensibilidad del espectador”, el guión de El vuelo se parece mucho a un par de historias reales: la del piloto canadiense Robert Piché (Piché:Entre el cielo y la tierra, película canadiense realizada en 2010 por Sylvain Archambault, drama sobre la vida del comandante Piché –interpretado por el actor Michel Côté, que efectuó un aterrizaje de urgencia, a consecuencia de una avería en el depósito de keroseno, con 306 personas a bordo) quien, en 2001 consiguió aterrizar un avión en condiciones más que difíciles y salvar a todos los pasajeros que llevaba en su interior; tras convertirlo en un héroe, la prensa sacó a relucir la parte delictiva de su pasado lo que le situó en el reverso del decorado de la celebridad, denostado y despreciado por los mismos que antes le alabaron. Y también la de otro aterrizaje real, y mortal en este caso, ocurrido en 2000 en Alaska, y en el que un piloto excéntrico intentó evitar el final realizando toda una serie de maniobras insólitas.

En su mejor papel desde Malcolm X, Denzel Washington borda una interpretación de piloto alcohólico y enganchado a la cocaína aunque él está seguro de que no es ningún adicto –lo que, por otra parte, sucede con demasiada frecuencia a los alcohólicos y drogadictos- que está muy encima del resultado final de la película, mediocre a pesar de la estela de genialidad que acompaña a su director. Con motivo del estreno en Francia –que coincide con el de España- Robert Zemeckis visitó París y acompañado de los dos protagonistas, Denzel Washington y Kelly Reilly, dio una clase magistral, el 15 de enero, que se pudo seguir en directo por Internet y que, a juzgar por el número de seguidores que tuvo, puso de manifiesto hasta qué punto Zemeckis ha entrado ya en el parnaso de los realizadores “de culto”.

Cine introspectivo, una vez que el espectador consigue superar las impresionantes secuencias del accidente- que ocupan toda la primera parte- se encuentra con que el piloto, tan seguro en sus maniobras, es un individuo complejo, lleno de contradicciones y escaso de voluntad para eludir “las tentaciones”, esclavo de sus muchas dependencias y que camina derecho hacia la autodestrucción.

No apta para pusilánimes, la película El vuelo nos enfrenta con esa sociedad tan denostada, que “ha perdido sus valores” (en Estados Unidos, pero también en otros muchos lugares), de la que sin que nadie nos haya preguntado formamos parte. Es lo que hay.