FIRMAS Salvador García

Faltó frescura, sobre tibieza. Por Salvador García Llanos

La entrevista de Jesús Hermida a Su Majestad el Rey don Juan Carlos no fue un dechado de creatividad, precisamente. Pero se entiende: ni era el género adecuado para conmemorar públicamente, desde el punto de vista mediático, el 75 cumpleaños del monarca, ni la ocasión se prestaba a experimentos. Demasiado acartonado el resultado final. No hubo frescura; sobró tibieza.

La entrevista estaba condenada antes de ser emitida. Se sabía que no iban a abordar asuntos de actualidad. Y como era grabada, más fácil deducir una edición revisada a conveniencia. Se notó tanto, que en las descompensaciones de sonido (preguntas y respuestas), hasta los más profanos adivinaron que había algo raro. Demasiados corsés para tan sugerente producto.

Los contenidos de la entrevista no dieron para mucho. Difícil encontrar un enganche en las respuestas de Su Majestad para convertir en noticia trascendente, para dar el relieve mediático adecuado y hacer honor a la celebración. Pese a ello, algunos que se acercaron hasta las aristas presuntamente políticas y las han interpretado. Pero sin alharacas.

Hermida hizo lo que pudo en el contexto. Era el mejor de los entrevistadores ‘generacionales’. Algunos compañeros le han defendido mientras encajaba todo tipo de ‘crochets’ tras su cuestionario empalagoso y descafeinado. Le faltó chispa al entrevistador, que tiene tablas de sobra y podía haber hecho de su veteranía un ejercicio elegante y pintiparado. Seguro que él hubiera preferido estar más cerca o ser lo mínimamente incisivo que cabe exigir a quien va a preguntar y a arrancar cosas. Pero ni el personaje ni las circunstancias se prestaban.

Pero hay que entenderlo. Claro que, en ese esfuerzo de comunicación para incentivar la credibilidad de la Monarquía y de la familia real, era una oportunidad en la que los expertos debieron tener otras perspectivas para lograr otros resultados. Seguro que con los vistos y los criticados no se quedaron satisfechos.

Y es que faltó creatividad.

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