FIRMAS

Canarias nunca ha sido nacionalista. Por Antonio Alarcó

El nacionalismo es una de las más peligrosas tesis políticas que existen, que pudiendo estar legitimada por las urnas, nunca soluciona problemas. Fuente inagotable de conflictos, conlleva adoración ciega a iconos que solo habitan en la mente de sus creadores, autoerigidos en dueños del concepto de nación y afanados en ver problemas donde debería haber consenso. España es un país en el que hemos sabido convivir durante siglos, pero nos queda mucho por recorrer hasta que los nacionalistas comprendan que valemos mucho más juntos que separados.

La idealizada Cataluña de Artur Mas, poco tiene que ver con la realidad de una comunidad autónoma con amplias competencias, que se ha desarrollado de forma pareja al resto de España, participando de la ventaja que supone integrar un gran país y pertenecer a la Unión Europea.

Mas se empeña en aportar una visión sesgada de la Historia, -por más que haya recibido un rotundo varapalo en las urnas- cuyos fundamentos son más que cuestionables, y abocarían a Cataluña a un desastre superior al mero hecho de abandonar la UE, como bien han advertido las fuentes consultadas.

Sin ir más lejos, la Generalitat confía en el Fondo de Liquidez Autonómico para cubrir vencimientos de deuda de 2013, como ya hiciera con los casi 5.500 millones de euros obtenidos en 2012, gran parte de ellos para refinanciar valores y préstamos.

Además, el Ejecutivo catalán remitió al Gobierno estatal del que reniega, unas 270.000 facturas impagadas y vencidas en 2011, para acogerse al Plan de Pago a Proveedores. Los españoles contribuimos a pagar una suma próxima a los 2.000 millones de euros, incluidas las deudas de empresas públicas catalanas, de sus centros educativos y sanitarios y sus servicios sociales.

Aparte de enmascarar estas cuestiones, se plantea un estado con las ventajas de ser españoles, pero sin repartos solidarios con otras regiones, cuando comunidades como La Rioja, Baleares o Madrid aportan más de lo que reciben, y tienen una renta per cápita mayor que Cataluña, cuyo potencial sería menor sin mano de obra y mercado nacional. Una verdadera locura para tapar la ineficacia de Artur Mas y su gobierno, formado por CiU y ERC, que prefieren cerrar hospitales a embajadas, y planifican consultas soberanistas manifiestamente ilegales en lugar de asumir las responsabilidades derivadas de presuntos delitos cometidos por destacados militantes en la gestión del dinero público. La Generalitat está legitimada por la Constitución Española y esta consulta supone una deslealtad hacia su propio origen.

A miles de kilómetros de allí, Paulino Rivero persiste en emular a su ídolo Artur Mas, con propuestas inconsistentes que pretenden limitar el acceso al empleo y la residencia a quienes no nacieron en Canarias, y llega a barajar hasta una irreal lista de exportaciones que colocarían a las Islas como hipotético proveedor preferente de España. Las soluciones que necesitamos son nacionales y europeas, nunca nacionalistas. Así lo evidencian los millones de euros que obtenemos en transferencias del Estado, nuestra aportación de la Política Agrícola Común, el Fondo Social Europeo o los Fondos de Cohesión, así como los que tenemos asignados por ser Región Ultraperiférica.

Por no hablar de nuestra participación en el Fondo de Liquidez Autonómico, que se acercará a los 1.000 millones este año y superó los 750 millones en 2012, o los más de 500 millones del Plan de Pago a Proveedores. Es más, Rivero lleva tres años barruntando una estrategia de crecimiento que pretende la inversión de 2.000 millones de euros en fondos comunitarios. Este dinero ni mucho menos existe, y requerirá del Gobierno de España y de nuestros eurodiputados canarios, ninguno de ellos nacionalista, para materializarse.

Estamos abiertos al consenso para aportar soluciones al ciudadano, pero no está de más recordar a Rivero, enrocado en discursos que nos avergüenzan, que Canarias nunca ha sido ni será nacionalista, como evidenciaron las últimas Elecciones Generales.

De hecho, apenas le sigue una exigua facción de su partido. Y cada vez es más reducida.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario