Moda SOCIEDAD

Alberto Mahtani, el fotógrafo de los sentimientos. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz / Mónica Ledesma.- Cuando el Sol despierta al nuevo día, un niño esboza una pícara sonrisa al verse rodeado por todo un mundo de juguetes. Con la llegada del ocaso, sobre una cálida alfombra blanca, un futuro padre acaricia la barriga de su esposa ante la dulce espera de su bebé. Y cuando la noche envuelve de nostalgia a la tarde, una lágrima se desliza por la faz de un rostro mientras una pareja roza sus labios en un tierno gesto de amor al pronunciar un sí quiero.

El pausado tic tac del reloj es el único que distancia estos tres momentos, fugaces e intanglibles, pero vinculados a un sentimiento que, coqueto ante una cámara, se transforma en elegancia a través de imágenes. Este es el reto, la pasión y la inspiración que mueve a Alberto Mahtani, un artista de la fotografía que ha sabido pintar con sencillez e imaginación cada instante que posa ante sus objetivos.

Creció rodeado de cámaras y flashes y, aunque nació en Tenerife, su procedencia hindú hizo que pasara sus años de infancia y juventud en el bazar de electrónica de su familia, donde “estaba todo el día probando y experimentando con los nuevos modelos que llegaban al mercado”, comenta el fotógrafo. “Un día, con 16 años, decidí junto a un amigo montar en la azotea de casa un cuarto oscuro y ahí empezamos a revelar los trabajos que íbamos haciendo con las cámaras reflex. De esto hace ya más de 20 años, hay que ver cómo pasa el tiempo”, comenta entre risas.

El fotógrafo Alberto Mahtani, en un autorretrato realizado en su estudio.

Mahtani lleva tres años dedicado profesionalmente a un mundo que, desde pequeño, ha sido su pasión: la fotografía y acaba de abrir un nuevo estudio

No obstante, su vinculación con el mundo de la fotografía siempre estuvo presente en su vida como un hobby, ya que Alberto no estudió nada relacionado con la que, desde hace tres años, se ha convertido en su actual profesión. “Estudié Económicas y cuando terminé la carrera empecé a trabajar en una agencia de publicidad. Pero, como desde siempre todo lo que estaba relacionado con el mundo de la imagen me ha gustado, comencé a realizar cursos específicos de fotografía y workshops con fotógrafos profesionales. Ahí fui ampliando mis conocimientos sobre este mundo”, explica.

Emprendedor

Ese gusanillo por la imagen fue calando en su interior cada vez con más fuerza, hasta que hace dos años decidió dejar su trabajo en publicidad y montar su propio estudio. “Me aventuré a cambiar mi vida laboral hasta entonces por lo que realmente era mi pasión. Algo que hice en plena crisis económica y motivado, en parte, porque un amigo me pidió colaborar en un laboratorio fotográfico a nivel profesional. Comencé así a trabajar como comercial y a contactar con el resto de fotógrafos profesionales de la Isla, a la par que compaginaba esta faceta con la de mi pequeño estudio. Pero, llegó un momento en que se me acumuló el trabajo y no podía atender bien ni una cosa ni la otra. A este hecho, también se unió que hace un año fui padre de una niña y el pasar tanto tiempo fuera de casa, sin disfrutar de mi hija, me llevó a tomar otra importante decisión, la de separarme del laboratorio y dedicarme de pleno a mi estudio. De momento no puedo quejarme, pues pese a llevar poco tiempo como profesional de la fotografía he tenido mucha suerte y he podido cambiarme a otro local mayor en pleno corazón de la capital”, destaca Alberto Mahtani.

Los detalles y la simpleza de la imagen, características de sus fotografías.

Aunque asegura que “aún le queda mucho por aprender” la modestia de este creativo de la imagen no va reñida con la belleza de sus trabajos. Fotografías minimalistas, simples y carentes casi de adornos que se sustentan, sobre la base del retrato, en lo que verdaderamente es la esencia de su arte: la persona. “Intento transmitir naturalidad en cada imagen y por ello mis fotos son muy limpias, siempre con fondos lisos, donde lo importante es el modelo, no la parafernalia de alrededor. Me defino como un fotógrafo de sentimientos y es lo que busco, captar todo aquello que transmita expresividad”, señala el artista.

Ternura en imágenes

Sonrisas, emociones, sueños, miradas que hablan sin pronunciar palabras. Todo un cóctel de ternura que nace del corazón de cada persona y que se presta a ser robado por su cámara. “No hago paisajes, ni bodegones, ni fotografío arquitectura. Lo que me gusta es retratar y captar la expresividad del modelo, buscando ese efecto que intento plasmar en mi trabajo”, añade.

Afirma que le encanta trabajar en exteriores, porque los juegos de luces son más naturales que en el interior de un estudio, pero también es cierto que dentro de su local se siente cómodo y puede controlar todo lo que rodea al resultado final de sus trabajos. Un hecho también unido a su especialización en el campo de la fotografía de bebés (new born) y niños (kids) así como de embarazadas, un sector al que se dedican muy pocos profesionales en la Isla y en el que Alberto Mahtani se ha ganado un merecido reconocimiento al saber captar la ternura en imágenes.

Los recién nacidos se han convertido en una de sus especialidades.

“Tengo dos ramas de trabajo muy centradas. Una son las bodas, con un estilo muy particular y en el que afortunadamente he logrado tener un nicho de mercado bien posicionado. El otro son los bebés y niños, donde opto por captar la simpleza y la naturalidad del momento. Me encanta trabajar con recién nacidos, sobre todo de 15 ó 20 días, pues son muy flexibles aún dentro de la posición fetal que aún conservan y puedes lograr unas imágenes preciosas”, subraya el fotógrafo.

Esta curiosa especialización, unido a la hermosura de sus creaciones, se han convertido en su mejor publicidad, consiguiendo que cada vez la demanda de sesiones sea mayor. “Nunca había trabajado con niños y, es más, ni tan siquiera tengo una foto con mi hija porque no me gusta nada posar ante una cámara –desvela entre risas- pero hice un taller de trabajo con el fotógrafo valenciano Fran Cabades, especializado en bebés, y me entró el gusanillo. Probé y hasta el momento está funcionando muy bien”.

Retratista de embarazos

Otro campo tampoco muy usual al que se dedica este fotógrafo es el de retratar el embarazo. “Es un momento muy bonito y especial del que apenas se tienen fotografías, pues la mujer por lo general no se siente a gusto con su cuerpo durante la gestación. Lo  que intento es crear un ambiente agradable en el estudio con la pareja y, cuando ya se sienten relajados y sobre todo ellas están más cómodas, es cuando salen las mejores fotos”, indica. Barrigas de vida que posan desnudas ante su cámara sustituyendo complejos, estrías e incomodidades por momentos de exquisita sensualidad.

La creatividad es el mejor aliado del fotógrafo tinerfeño.

El artista se ha especializado en bebés y niños, embarazos y bodas. También le hace un guiño a la moda, pero lo que busca es retratar «sentimientos»

Asimismo, otro de los campos donde la creatividad de este observador de sueños sale a relucir en su máximo esplendor se centra en el mundo de las bodas, uno de los momentos más importantes en la vida de las personas. “Me gusta hacer un seguimiento previo de las parejas y conocerlos bien antes de la celebración. Así puedo saber un poco más de todos esos detalles, tanto de ellos como de sus invitados, que luego me servirán para estar muy atento a ese instante que quiero captar y que es el que busco con mi cámara. Cuando llega el día de la boda ya sé donde tengo que poner el objetivo”, resalta.

“Me interesa contar historias a través de mis fotos y sobre todo que quien vea la secuencia de ese momento, aunque no haya estado presente, pueda saber qué pasó y que se vivió ese día. Busco reflejar sentimientos con cualquier parte del cuerpo. Es mi reto”, reitera.

Un novio vistiéndose en la soledad de una habitación, una novia calzando sus tacones mientras le tiemblan las manos o una mirada perdida hacia el infinito conforman esos gestos que persigue y que pasan veloces ante los ojos de cualquier mortal pero que quedan grabados para siempre tras el disparo de su cámara.

La ternura del embarazo es otro de los campos que retrata Mahtani con elegancia.

Por otra parte, Alberto Mahtani también pone sus objetivos a disposición de la moda, aunque no se considera un fotógrafo especializado en este campo. “No soy bueno en moda, pero me gusta hacer mis pinitos porque es un desahogo personal de mi día a día”. Pero, pese a no querer encasillarse en este sector, curiosamente su primera fotografía profesional fue hace tres años para la tienda DLolas, una clientela que aún conserva junto a otras firmas como Maharani o Manuela Dopazo.

Perfección

Detallista, perfeccionista y profesional en su trabajo, este fotógrafo que afirma huir del photoshop porque modifica esa realidad que plasma entre píxeles, camina lento pero seguro sobre sus nuevos pasos en el campo del arte de la imagen. Aún recuerda cuando comenzó con una cámara Sony semicompacta, tras la cual ha ido evolucionando hasta trabajar actualmente con una Nikon de 700. Herramientas, que junto a objetivos profesionales, luces y flashes, son una prolongación de sus manos, de sus ojos y de su corazón.

La modelo María Acuña posa para Mahtani en una de las campañas de DLolas.

“Esta es una profesión muy cara en la que, además, tienes que estar actualizándote continuamente, ya que salen equipos nuevos cada seis meses. Pero, por otra parte, es una profesión muy creativa en la que, aparte de gustarte o tener conocimientos teóricos, tienes que nacer con ojo para saber captar el momento preciso”, subraya.

En este sentido, Alberto Mahtani resalta que la evolución del mundo digital ha contribuido a reducir el coste que implicaba, hace unos años, la fotografía analógica. “Antes se pensaba mucho la fotografía que querías hacer porque tenía un coste mucho mayor en cuanto a carrete y revelado. Ahora, las cámaras digitales te permiten hacer disparos más rápidos y seleccionar las instantáneas que más te gusten. Pese a ello, sigo tirando en analógico aunque solo para fotografiar a mi familia, ya que el procesado que hago es imitando al de una película antigua, pues la textura que logras al final tiene esa naturalidad que es la que siempre persigo”, afirma.

Regalar fotos

Cuestionado sobre si la crisis ha influenciado a la hora de que las personas se fotografíen cada vez menos con profesionales, el artista asegura que aunque la situación es compleja, lo cierto es que la gente sigue queriendo regalar sentimientos con fotos. No obstante, para poder mantener el nivel de trabajo, sí ha tenido que reducir precios y ofertar packs más económicos por sesiones en estudio, que oscilan entre los 100 y 150 euros.

La fotografía de bodas ha consagrado el éxito de este profesional de la imagen.

El creador tiene en mente muchos proyectos personales para el futuro, pero de momento prefiere ir paso a paso haciéndose un hueco en el mundo del retrato

Alberto Mahtani retrata personas, sentimientos y sueños, aunque también tiene los suyos guardados muy en su interior. Le encantaría experimentar publicando para alguna revista de moda, realizar una galería fotográfica, seguir mejorando como profesional y, en un futuro, poder ampliar su estudio no sólo en metros sino en varios proyectos personales que dan vueltas por su mente sin querer salir aún al exterior.

De momento, su pequeña hija, su mujer y sus amigos centran su particular mundo fuera del estudio. “Intento disfrutar de mi familia todo lo que puedo y lo que me permite este trabajo, que muchas veces me obliga a sacrificar los fines de semana. Pero, siempre que tengo ocasión intento buscar esos momentos de desconexión para que esta profesión no se convierta en rutina, porque entonces sería cuando ese sentimiento que busco se esfumaría y terminaría convertido en un funcionario de la fotografía”, enfatiza.

La modelo Vanesa Cabeza, retratada por Mahtani para la firma Maharani.

Entre suspiros y sueños el fotógrafo envuelve sus palabras pero, ante todo, existe un halo de esperanza en el futuro. Alberto Mahtani apostó un día por seguir a su corazón y dedicarse a lo que en realidad, desde que era pequeño, llenaba su vida: la fotografía. Hoy, este artista no solo vive de su trabajo, sino que vive por su trabajo, con la misma pasión e inquietud que cuando trasteaba con las cámaras en el bazar de su familia. Y, aunque ya han pasado más de 20 años, los sentimientos a los que le encanta retratar siguen siendo sus grandes aliados.

Cualquier detalle va rodeado de un sentimiento en sus fotografías.

 

 

 

 

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario