FIRMAS

Al maestro Enrique Meneses. Por Joaquín Hernández

La noticia del fallecimiento del maestro de maestros de la información D. Enrique Meneses, no por esperada, es menos triste y desoladora.

Conocí a Enrique en la barra del hotel Savoy en Londres, allá por los años 80. Me impactó su forma de ver y hacer vida. Su puesta en escena periodística y fotográfica es y será un ejemplo para todas las generaciones de profesionales de comunicación.

Sabía sacar las historias debajo de las piedras: donde aún no existía la noticia, allí se encontraba él. Como un explorador, se anticipaba al tiempo, al futuro, para hablarnos, a través del objetivo de su cámara fotográfica y de su pluma, de lo que iba a suceder.

Enrique Meneses siempre fue un hombre sencillo y amante de la sencillez.

Enrique Meneses, a la derecha, junto a Fidel Castro

Fue el primero en fotografiar a Fidel y al Che Guevara en Sierra Maestra al comienzo de la revolución cubana. Esas imágenes recorrieron el mundo. Le gustaba presumir de su amistad con el Comandante y el Che allí donde fuera preciso. “Llegué justo a tiempo para evitar que Fidel se afeitara la barba de meses diciéndole, «¡¡No me joda comandante, que tengo 2000 fotografías hechas de usted con barba y nadie me va a creer si se afeita!!»  

Estuvo en mil batallas y no pocas guerras; se jugó el físico en más de una ocasión, desde la Revolución Cubana pasando por la guerra del Canal de Suez. Entrevistó a líderes, monarcas de todo el mundo, artistas y pintores. Trabajó para medios como Paris Match, Life y Televisión Española.

Volví a reencontrar al maestro de maestros en las redes sociales, en Facebook. Le acababan de dar uno de sus innumerables premios y le felicitaba con entusiasmo, a lo que me respondía amablemente con una de sus frases “el tiempo siempre te reconoce el trabajo hecho con orgullo y cariño, sin necesidad de premios”.

Enrique Meneses era un hombre sencillo y honesto; nadie ha podido con su entusiasmo y su profesionalidad. Ni siquiera la envidia, ese sentimiento tan arraigado en la profesión, logró cambiar su camino.

Me considero afortunado de haber conocido a un ser humano como él. Descanse en Paz.

 

 

 

 

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