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Santa Cruz tiene vocación de liderazgo. Por José Manuel Bermúdez Esparza

Una Ciudad no es un mero conjunto de calles y de casas. Una Ciudad es un cuerpo vivo, que tiene “alma”, porque la forman personas, con sus vivencias, con sus sentimientos, con sus aspiraciones, con sus tristezas y alegrías, y, a veces, también con sus preocupaciones y sinsabores. Una Ciudad nunca acaba de construirse, porque se hace día a día, entre todos, y debe ser capaz de mirar al pasado con orgullo para aprender, pero sobre todo debe saber mirar al futuro, y -si es necesario- reinventarse a sí misma a base de talento, ideas, trabajo y esfuerzo, porque sólo así puede garantizar el porvenir de quien vendrá después de nosotros y no tirar por la borda todo aquello que hicieron los que estuvieron antes que nosotros.

La cercanía a finalizar el año es siempre un tiempo propicio para hacer balance de lo que hemos hecho, de las circunstancias que nos rodean y, así, plantearnos retos y objetivos de lo que queremos hacer. Y siempre hay luces y sombras, aciertos y errores, porque sólo no se equivoca quien no hace nada, pero tampoco avanza. Y nosotros queremos seguir avanzando, porque  no podemos caer ni en el derrotismo ni en la resignación si de verdad queremos ganar ese futuro. Y mi compromiso en este sentido es total, sin reservas: conocemos los problemas y las dificultades, porque sólo así podemos afrontarlas. Pero conocemos igualmente las oportunidades y las fortalezas, que son muchas en esta Ciudad. Conocemos la pasta de la que están hechos sus hombres y mujeres, y la capacidad de sobreponerse ante la adversidad –como han demostrado repetidamente a lo largo de su historia- así como las cualidades que siempre han mostrado. Conocemos los desafíos que tenemos por delante, y tenemos marcada una hoja de ruta de manera clara, sin complejos de ningún tipo y sin entreguismos absurdos ante otros intereses –personales, partidistas, económicos o dogmáticos- que no sean los propios de Santa Cruz de Tenerife.

Este 2012 que ya toca a su fin ha sido un año lleno de dificultades, fundamentalmente derivadas por una crisis económica global y cruel que golpea con especial fuerza a los más débiles y a los que menos culpa tienen. El Ayuntamiento de Santa Cruz ha hecho frente a esta situación, dentro de sus posibilidades, sentando las bases en tres pilares básicos: la estabilidad política que, pese a los intentos de desestabilización irresponsable de otros, contribuya a pacificar el convulso ambiente que impide la toma de decisiones; el equilibrio económico, fundamentado en austeridad, control del gasto y prioridades claras en cuanto a la prestación de servicios, que han obtenido ya sus primeros resultados objetivos con la aprobación de un presupuesto para 2013 que responde a esas premisas; y la atención a las personas, centrando nuestro primer esfuerzo en el área social, porque somos la administración más cercana al ciudadano, aquella a cuya puerta tocan en primer lugar los que peor lo pasan.

Y todo ello no tendría sentido sin la consecuencia de una reactivación económica que de posibilidad de generar empleo y riqueza al conjunto de la ciudad. Una ciudad más activa y dinámica en todos sus rincones y sus sectores, porque ese es el caldo de cultivo en el que la propia sociedad puede y debe crecer: la administración tiene que poner los medios y las condiciones desde el punto de vista administrativo, normativo, de infraestructuras y de calidad de vida para que suceda, pero son las empresas, los pequeños comercios, la actividad económica de los ciudadanos el único motor capaz de mover a la sociedad.

Desde todos esos puntos de vista Santa Cruz está hoy en mejores condiciones objetivamente  que hace un año. No caeremos en la autocomplacencia estéril, porque somos muy conscientes de lo mucho que queda por hacer, de las dificultades que quedan por superar, de los retos que tenemos que alcanzar. Pero hemos sentado unas bases sólidas sobre las que poder construir un proyecto responsable, definido y esperanzador para el futuro que todos queremos y que Santa Cruz se merece y necesita.

Santa Cruz de Tenerife tiene vocación de liderazgo. Tenemos las capacidades y las condiciones –tanto geográficas y físicas como de capital humano- para afrontar los retos de presente y futuro, y por lo tanto renunciar a esa capacidad de liderazgo sería una cobardía y un desperdicio de nuestras propias capacidades. Hablo de un liderazgo en lo económico, en lo social, en lo tecnológico, en lo cultural… en todas las facetas donde podemos ser la referencia y punto de encuentro. Un liderazgo solidario y con visión de conjunto, como siempre ha sido nuestra sociedad, pero que sea motor para el progreso de todos y con todos. Santa Cruz es Capital. Capital de Tenerife y de Canarias, y su desarrollo en todas estas facetas, lejos de ser un obstáculo en el progreso de otras ciudades de la Isla o del Archipiélago, será un acicate para el bien común y el progreso de todos.

 

 

José Manuel Bermúdez Esparza

Alcalde de Santa Cruz de Tenerife

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