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De cuando repetir mentiras no hacen verdades. Por Dr. J.L. Pedreira Massa

La sanidad madrileña está convulsa, como en el conjunto del Estado. Profesionales de la sanidad, de cualquier edad e ideología, están contra las ideas de la Consejería de Sanidad de Madrid, luchan por lo que creen justo con paros, encierros, bailes, concentraciones, cortes de tráfico…Las fuerzas vivas de la Consejería y de los diputados del “pp” (no se merecen mayúsculas) han salido con poco sentido, escasa seriedad y rigor en la argumentación.

Al Director General de Hospitales le hemos pedido bibliografía contrastada, como es habitual en nuestra profesión, de lo que dice y solo hemos obtenido silencio, así que solo existe lo que él dice. Por lo tanto su planteamiento es IDEOLOGICO, sin fundamento científico de ningún tipo y sin consistencia económica alguna.

Defiende que la gestión sanitaria privada es más eficiente, pero no dice con relación a qué. Efectivamente, para hablar de eficiencia no basta la política contable, sino que debe referirse a comparaciones reales sobre cartera de servicios y coberturas comparables. Por lo tanto: no se puede hablar de forma aislada de eficiencia, hay que relacionarlo con la eficacia y con la efectividad, estos tres conceptos interactúan entre sí.

España consume en gasto sanitario en torno al 7,6% del PIB; USA, con gestión privada, gasta un 16% del PIB y 45 millones de habitantes no tienen cobertura y sus indicadores sanitarios son peores que los españoles. Las gestiones mixtas pública-privada (ticket moderadores, prepago con devolución posterior) gastan entre el 9-11% del PIB. Las experiencias reprivatizadoras de la asistencia pública, caso del National Health Service por la Sra. Theacher en el Reino Unido, dio lugar a consecuencias calamitosas en pocos años: emigración de profesionales fuera del Reino Unido, incremento del gasto del 8 al 10 % del PIB, disminución de la investigación sanitaria de impacto.

Frente a estos datos, contrastables, el Director General de Hospitales, el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, algún diputado (gracioso) de la Asamblea de Madrid, el Consejero de Sanidad de Castilla la Mancha (negoció la transferencia de competencias sanitarias de Madrid y su dotación económica con la Ministra Ana Pastor), el Presidente de Madrid (al que informan insuficientemente sobre los recursos sanitarios de su propia comunidad, haciendo declaraciones de vergüenza ajena), no aportan ningún dato real consistente. Expondré los puntos fuertes de sus argumentos:

  1. Es más eficiente la sanidad privada porque cuesta 400 euros y en la pública su coste es superior a 600 euros: FALSO. Los programas de cobertura son diferentes en complejidad y coste. P.e. técnicas complejas de trasplantes o tratamiento del cáncer son costosas, o la asistencia a enfermedades crónicas, mientras que los procesos cotidianos mayoritarios de bajo coste son los que atienden los hospitales privados, porque cuando hay complejidad se derivan a la sanidad pública (p.e. el trasplante hepático de Raphael).
  2. No va a haber cambios percibidos por la población: FALSO. Si disminuimos el coste de la asistencia y para las empresas adjudicatarias es un negocio, tendrán ganancias económicas claras, por lo tanto disminuirán sus prestaciones. P.e. disminuyendo personal, lo más patente, con lo que los cuidados durante la hospitalización disminuyen claramente; disminuyen el sueldo de los profesionales; disminuyen las actividades de investigación y docentes. Así se empeora la calidad asistencial.
  3. La selección de personal será más adecuada: FALSO. La Constitución asegura que el personal de servicios públicos se selecciona con criterios basados en capacidad, mérito y competencia; por convocatorias públicas, abiertas y en BOE. La gestión privada selecciona por apetencia y sumisión a lo que les interesa y con convocatorias restringidas, es decir se realiza por votos de pobreza, castidad y obediencia.
  4. Los que nos oponemos a sus deseos no queremos negociar, solo que se retire: FALSO. El gobierno de la Comunidad de Madrid acordó hacer públicos sus designios en un puente, de forma trapalleira y sin negociar. Queremos que se paralice, que nos den información contrastada y, solo entonces, podremos estar al mismo nivel y la responsabilidad de la decisión es del Gobierno, lo sabemos. Pero no somos tontos.
  5. El grueso de los males está en la ley de incompatibilidades: FALSO. Es una ley de 1981, superasumida y aseguraba que un puesto público fuera ocupado por un profesional con un sueldo digno, lo que evitaba ir de puesto en puesto y permanecer con sueldos de miseria. Lo que parece es que este razonamiento lo hace alguien resentido, sin más.
  6. El pago del paciente al médico refuerza la relación médico-paciente: FALSO. En el sistema público también paga el paciente, con sus impuestos, no es una prestación gratuita. Cuando los pacientes quieren una segunda opinión, terminan en la asistencia pública.
  7. La oposición política está tras las convocatorias de protesta de los profesionales sanitarios: FALSO. Se ha generado un movimiento que ha cogido a contrapié a todos los representantes políticos. Al “pp” porque pensaba que eran de los suyos y a la oposición que no daba crédito que un sector que no se moviliza con facilidad, haya tenido la capacidad de organizarse con rapidez y contundencia, incluso con fallos estratégicos claros.
  8. Los profesionales se movilizan por interés particular: FALSO. En tres años se ha disminuido el sueldo, se ha suspendido paga extra, se han limitado contratos, se han retirado complementos de vacaciones, se han retirado ayudas…Ni una protesta.
  9. Estas protestas son golpistas: FALSO. Es tan absurdo que no merece la pena comentar tanta desmesura y despropósito.
  10. No hay intereses en el cambio de gestión, solo la eficiencia: FALSO. En las posibles empresas adjudicatarias hay conflicto de intereses con los diseñadores de esta política.

La sanidad pública no se vende, la sanidad pública se defiende. Sí se puede.

 

 

Dr. J.L. Pedreira Massa

Psiquiatra y Psicoterapeuta de Niños y Adolescentes. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús.

Máster Calidad Servicios Sanitarios. Prof. Tutor Salud Pública UNED

 

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