FIRMAS Juan Velarde

Indigentes que no dan titulares de prensa. Por Juan Velarde

Santa Cruz de Tenerife, como otras grandes ciudades de España, tiene serios problemas convivenciales. Dentro de la gran y cantarina urbe chicharrera viven miles de familias que no llegan a fin de mes o que se las tienen que ingeniar de tal manera para poder hacerlo que a veces han tenido que recurrir a ingeniosas fórmulas, unas veces acertadamente y otras rayando en el delito. Pero es que cuando hay pequeñas bocas que alimentar cualquier salida, por muy desesperada que parezca, es más que válida.

Sin embargo, dentro de los grandes dramas con los que nos podemos topar dentro de la capital tinerfeña, hay un punto que preocupa, y mucho, a quienes mayor sensibilidad social tienen porque ven que quienes tendrían que poner un remedio a esta situación han obviado sus responsabilidades, quizá, entre otros motivos, porque es muy fácil acaparar titulares cuando se amenaza a un banco (que no es CajaCanarias) para retirar los fondos en caso de seguir acometiendo desahucios, pero en cambio parece que preocuparse de una docena de personas que están pasando las de Caín en una vieja fábrica sita en el barrio de Tío Pino no tiene tanta relevancia.

Y es que en la antigua factoría de Celgán malviven (no se puede decir siquiera que convivan, dado su precario estado de salud) una docena de personas, alguna con SIDA y que ya no esperan nada por parte de los cauces oficiales. Sólo un grupo de anónimos ciudadanos, de personas voluntariosas a las que habría que erigir un monumento en honor a su sacrificio, ha conseguido hacerles pasar unas Navidades más cálidas, más tiernas, más humanas. Son ciudadanos como usted o como yo, pero que han tenido mala suerte en la vida y que en su momento perdieron todo para acabar tirados como colillas en plena calle o en un margen del barranco. Son esos pobres que causan tanta alergia a nuestros políticos, tan dados ellos a las fotos de oportunidad, pero que se alejan en realidad de aquellos conciudadanos que peor lo están pasando porque, las cosas son así, no dan titulares de prensa.

Sé de sobra que hay una asociación, Sonrisas Canarias, que está colaborando denodadamente en resolver la situación de estas personas que se encuentran a fecha de hoy en esa vetusta y abandonada fábrica de Celgán. No se trata de una ONG al uso (¡qué piratas también hay en ese gremio de la solidaridad, desgraciadamente!) sino de miembros que pudiendo vivir acomodadamente deciden pasar su tiempo libre ayudando a los demás, aunque a veces la realidad te martillea de manera brutal, incluso a la gente que pensaba que ya estaba curada de todas las situaciones.

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