FIRMAS Salvador García

Formación turística: insuficiente. Por Salvador García Llanos

De vez en cuando, sólo de vez en cuando, como diría el poeta, aparece la formación en cualquier debate turístico, al menos en Canarias. Algún empresario lo cuela en declaraciones o en esporádicas intervenciones en foros de distinta naturaleza. Responsables políticos también lo hacen pero sin el seguimiento que permita extraer unas conclusiones claras que luego se traduzcan en acciones positivas, como revisión de programas o incorporación a planes de estudio.

El caso es que a la formación en el ámbito turístico hay que concederle mayor importancia. El peso del sector en la productividad económica lo dice todo. Su evolución, la necesidad de dar respuestas adecuadas a las tendencias, las exigencias de la clientela, las respuestas a los operadores, la importancia de la profesionalidad en la captación de mercados y la prestación de los servicios y la obligación de ser globalmente competitivos hacen imprescindibles las alternativas al voluntarismo. Lejos, muy lejos empiezan a quedar los tiempos en que el pico o la azada fueron cambiados por la bandeja o cuando el aprendizaje del idioma se hacía simplemente escuchando o repitiendo términos. Los actuales requieren un proceso sostenible de formación.
Más ambición y más formación, suele decirse en ambientes y foros turísticos. Es verdad. Algunos creían que dotando la materia de rango ministerial ya se estaba en condiciones de hablar de igual a igual con otros sectores. Alcanzado ese rango, hasta el momento no parece que se haya avanzado mucho más. Al contrario, hay algunos hechos y algunos estancamientos evidentes que han hecho fruncir el ceño hasta a los empresarios menos sospechosos ideológicamente. Luego, habrá que seguir esmerándose para que esa sana ambición -vamos a calificarla así- pueda entrar en vías asequibles que hagan ver la trascendencia del turismo en un país de las características del nuestro, visitados por millones de viajeros de distintas latitudes.
Pero es en la formación donde queríamos insistir. Durante años se navegó con un rumbo cambiante. Muchos intentos pero escasa claridad en el horizonte. Algunas iniciativas del sector privado y aportaciones de las instituciones públicas que han ido menguando a medida que faltaba solidez y las restricciones terminaban por imponerse. Se reivindicó también el estatus universitario para dar consistencia y nivel a los estudios turísticos.
Hasta que la formación ha sido concebida como un grado, de carácter generalista, en consonancia con las directrices del Plan Bolonia, reservando la especialización a los cursos de postgrado que son indispensables, poco menos, para una buen desarrollo profesional. Veremos cuáles son los resultados a medio y largo plazo teniendo en cuenta el contexto de crisis socieconómica predominante. Porque, claro, hablar de investigación o de innovaciones en un campo donde la precariedad en el empleo es cada vez más notable, puede sonar a chino. Precisamente, el dominio insuficiente de otras lenguas sigue siendo otra de las taras que condiciona las posibilidades de acceso al mercado laboral y de probar fortuna en otros países donde no se hable español. Y ojo: que somos conscientes de la imposibilidad de convertir la Universidad en una gigantesca academia de idiomas. Habría que incidir en las deficiencias de los niveles o ciclos educativos previos para tratar de llegar al grado universitario en las mejores condiciones posibles para ampliar y perfeccionar.
Con el enfoque de Bolonia se pretende implementar un ‘modus operandi’ más práctico, más atractivo, es decir, que el alumno vea o palpe sobre el terreno el medio donde supuestamente se va a desenvolver en el futuro. Hay algunas voces críticas al respecto por entender que no se debe denostar la teoría. Y no les falta razón. Nada hay más práctico que una buena teoría, dicen.

En cualquier caso, lo importante es incidir en la formación, potenciarla, mejorarla, madurar los planes de estudios y aprovechar las experiencias que se vayan registrando. De no ser así, seguiremos con debates poco productivos y con varias asignaturas pendientes.

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