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Lo que dio de sí el cine en Canarias en 2012. Por Eduardo García Rojas

“Nací cuando ella me besó, morí el día que me abandonó, y viví el tiempo que me amó”. (En un lugar solitario, Nicholas Ray, 1950)

INTRO

Cosas de la crisis, este 2012 termina culturalmente con rancio olor a podrido.

El anunciado, aunque parece ahora frustrado cierre de la Escuela de Actores de Canarias, la disolución del programa Septenio, los recortes feroces a una Viceconsejería hasta el día de hoy ensimismada en sus regalías, viajes y fiestorros; la amenaza de cierre de los Multicines Monopol y la obligada metamorfosis del Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria en algo así como un chiste son circunstancias que si bien han encendido debates polémicos en la red, su eco apenas ha sacudido el alma de una ciudadanía con demasiadas preocupaciones en la cabeza como para prestar atención a la forma de ejercer las políticas culturales que está caracterizando a este Gobierno de Canarias. Cada día más regresivo y salvaje en su toma de decisiones.

Es cierto que los miembros de las distintas empresas y artistas implicados intentaron elevar su voz este año que se acaba, pero sin táctica ni estrategia resultó imposible encontrar algo de coherencia en su discurso salvo el de “se ponen tontas las subvenciones. Salve quien pueda la vida.”

Ante este panorama desolador, El Escobillón tiene la intención de repasar en este post lo que ha supuesto cinematográficamente en Canarias este año que termina con sangre, sudor y lágrimas. Aunque ha sido un año que, pese a los mordiscos de la bestia, no ha resultado malo en cuanto a la cantidad de sus propuestas. Otra historia sería hablar de su calidad.

Lo que sí está tan claro como el agua es que el Gobierno de Canarias vuelve a reducir el presupuesto destinado a Cultura en 2013. Y que el programa Canarias y el Cine dispondrá de 300.000 euros para “seguir manteniendo el trabajo desarrollado en anteriores ejercicios” como el Plan Canario Audiovisual y la labor de conservación y difusión del patrimonio audiovisual que realiza la Filmoteca Canaria.

Sin embargo y a punto de tomar las uvas que supondrán la sentencia de muerte de 2012, Canarias Cultura en Red no ha publicado aún convocatoria alguna para proyectos de coproducción para el próximo año…

… Lo que nos hace pensar si realmente habrá proyectos de coproducción para el próximo año…

En cuanto a los trabajos que hemos podido ver a lo largo de estos doce meses, se aprecia un aumento notable en la producción de documentales y una avalancha de estrenos de obras de los cineastas levelistas, bendita sea su santa obstinación.

En el terreno de las publicaciones, la Filmoteca Canaria presentó el catálogo Rodajes en Canarias, 1951-1970 y el especialista tinerfeño Jorge Fonte los libros Robert Zemeckis (Cátedra), Russ Meyer, el indiscutible rey del cine erótico (Ediciones JC) y Woody Allen. Escritor y cineasta (colección Escrituras La Página).

Los paisajes de la isla sirvieron también de exteriores para, entre otras, El dictador y Fast on Furious 6. Y nos dijo adiós la actriz Patricia Medina y el coleccionista Antonio Pérez Arnay, el hombre que supo más de Maria Montez, la reina del technicolor.

Resistieron la tormenta de la bestia festivales como Fimucité, MiradasDoc, CineEsCena y Animayo, entre otros… Y sin ser cinematográfico, Mueca, el festival de teatro en la calle volvió a tomar las arterias del Puerto de la Cruz tras varios años en coma.

En 2012 algunos pocos celebramos el 80 aniversario de la película Tenerife (Yves Allegret y Eli Lotar, 1932), escrita por Jacques Prévert… Y se habló y se discutió sobre cine canario, cine rodado en Canarias y cine la madre que los parió sin el mismo entusiasmo que en 2011.

No ha sido, pese a todo, un mal año ya que entiendo que pudo haber sido peor.

Así que si se atreven a leer este post observarán que tuvo su no sé qué en un archipiélago en el que, aparentemente, nunca pasa nada porque parece que han lobotomizado su memoria.

DOCUMENTALES

El 2012 pasará a la historia del cine canario como el año del puñetero documental. Escribo puñetero porque salvo Stipo Pranyko con cuadros blancos, el resto de los trabajos se han limitado a poner imágenes a rutinarios reportajes. Olvidando que el documental es un género cinematográfico.

Me han contado a través de esta mecánica la historia de muchos personajes canarios, aunque ninguno logró que formara parte de las alforjas de mi memoria salvo Cubillo, historia de un crimen de Estado (Eduardo Cubillo), un trabajo que todavía no es consciente de lo que ha significado para tonificar la historia reciente de este archipiélago.

Mientras tanto, Víctor Moreno presentó Edificio España en el Festival de San Sebastián pero no en la isla en la que habito; Miguel G. Morales, Los mares petrificados, una fallida aproximación a la vida y obra del poeta Domingo Pérez Torres; Las alas verdes del dragón. Drake en el mar de Canarias y Taro. El eco de Manrique.

Alejandro Togores hizo lo mismo con Evolución de la comunicación visual y Martín Chirino, el escultor del hierro. Por otro lado, Ana Pérez Pinto, Dailo Barco Machado y Estrella Monterrey ofrecieron Viudas blancas, un trabajo sobre mujeres y emigración

El veterano David Baute, sin mucha inspiración la verdad, ofreció Con permiso del olvido un recorrido por la vida y obra del poeta Luis Feria y Manuel Mora Morales su Historia de la emigración canaria a Puerto Rico.

No podría olvidar a Belén Santos y David Alfaro, quienes en la tercera edición del Salón Internacional del Libro Africano el año pasado, antes de que el SILA se trasladara a las Palmas de Gran Canaria, estrenaron Los dioses de verdad tienen huesos.

Con guión de Chema Menéndez y Josep Vilageliú, se pudo ver también Otros tiempos, otras vidas, dirigida por Vilageliú, una producción de PROIM Canarias y AMTT (Asociación Mayores Telefónica Tenerife) y, cómo no, el único trabajo que propuso otra mirada, otra manera de entender el documental como género cinematográfico: Stipo Pranyko con cuadros blancos, de David Delgado San Ginés.

FICCIÓN

Por mediación de una mano generosa pude ver la cansina La luz de Mafasca, de Zacarías de la Rosa/José Víctor Fuentes. Y escribí en este mismo blog sobre El clan, de Jaime Falero, una cinta en inquietante estado de hibernación; La senda, de Miguel Ángel Toledo que se abre camino en el mercado mejicano sin que aún se haya podido ver en Canarias y sobre el estreno de La última isla, de Dácil Pérez de Guzmán, así como el catálogo Canarias en corto 2011-2012, que recogió los trabajos Cosas que olvidamos, de Iván López; La caja de Medea, de Samuel Alarcón y José Cabrera; Una historia de amor, de Chedey Reyes; En un momento, de Vasni Ramos; El círculo, de Eugenia Arteaga; La vida en las manos, de Mercedes Afonso y Velando a los muertos, de Sebastián Álvarez.

Otros cortometrajes que se estrenaron en 2012 fueron los presentados por los levelistas, los mohicanos de eso que podríamos conocer como cine independiente canario.

Bendita sea su santa obstinación.

Y bendito sean todos ellos porque, desde un punto de vista cuantitativo y cualitativo, prácticamente han sido los únicos –salvo alguna que otra excepción– en estrenar y estrenar sus piezas.

Así, hemos podido ver a lo largo de 2012 El hijo de Pasolini y La voz del padre, de Pedro García; Naturaleza viva y Nube9, de Josep Vilageliú; El último plano, Ángeles y Madrid sin ti, de Daniel León Lacave; El duelo y Basado en alguna historia real, de Borja Texeira y Filmología Imaginaria, de David Delgado; así como los reestrenos de Naturaleza muerta y Entre los arrozales, de Vilageliú y una retrospectiva sobre el cine de Lacave que incluyó Autorretrato (2002); Hanna después del tiempo (2004); Los pechos de Paula (2009) y las recientes El último plano, la ya citada Una puta crítica y Las ovejas nunca vienen solas.

Larga vida pues a los levelistas.

Luis Sánchez-Gijón volvió al ruedo con El eterno retorno, hombre con quien me encuentro casualmente esta mañana por las calles de Santa Cruz de Tenerife donde además de recordar a ese gigante que fue Enrique Cichosz, quien hace ahora exactamente un año nos dejó un poco más huérfanos con su temprana desaparición, me comenta que ha terminado un documental sobre la vida y obra de Max Linder que dirige el grancanario Elio Quiroga.

Disfruté y bastante con la extravagante Antilia. Navigatio Sancti Brandani, del cineasta palmero Jorge Lozano y ví Veneno, el último cortometraje de Digital 104 que dirigió Jonay García.

TEA Tenerife Espacio de las Artes acogió también los cortometrajes Los últimos días de Berto Plof y En mi casa todos los días son lunes, de Domingo Damián Ojeda y El descanso, de Cándido Pérez de Armas. Pérez de Armas mostró también junto a Vasni Ramos y Juan José Ramallo los trabajos finalistas que realizaron con motivo de la convocatoria internacional de la banda musical islandesa Sigur Rós para escoger un videoclip para su último trabajo discográfico.

Veo Solos, de Paco M G, una producción de Zoo punto cero, y Tocando fondo, de Jonathan Guttman.

Seis puntos sobre Emma, de Roberto Pérez Toledo obtiene, por otro lado, el premio de mejor Ópera prima en Madrid Imagen 2012. Y el cineasta Iván López recurre al crowdfunding para poner en marcha su primer largometraje, Hazme lo que quieras.

Se genera además una polvareda que desaparece entre los dedos invisibles del viento en torno a la presunta censura que la Televisión Canaria aplicó sobre un programa que protagonizaba el grupo cómico Abubukaka.

Voice Over, de Martín Rosete, producida por Volcano Films, acapara premios y muchos disgustos allá donde se estrena y Antonia San Juan repite tras las cámaras con Del verano y Maite Rivera, Las carpetas

Soy consciente mientras elaboro este repaso que me dejo otros tantos títulos y otros tantos aconteceres relacionados con el pequeño pero agitadillo universo audiovisual en Canarias, así que me perdonen los ausentes. Su omisión ha sido involuntaria.

Ahora, queridos amigos y amigas, queridos enemigos y enemigas, solo sé que no sé nada.

Y solo sé que no sé que nos deparará este 2013.

“La cosa irá a peor”, vaticina la gente.

“El año cae en 13″, me cuenta otra gente.

Saludos, la esperanza me mantiene, desde este lado del ordenador.

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